A veces tengo la impresión de estarme paseando por la vida como un diletante, alguien que pasea y observa sin tener nada especial que hacer. Estoy leyendo el librito de Josep Pla "Madrid. El advenimiento de la República" que empieza justamente así: contando que se pasea por Madrid sin nada que hacer y que, además, Madrid no le gusta nada, excepto por un clima tonificante y mucho más sano que el del mediterráneo. En Madrid se come mal, dice Pla. Aunque luego matiza: la vida cultural es mucho más interesante que de la Barcelona y hay buenas exposiciones de arte. Josep Pla tiene 30 y pico años cuando se pasea por Madrid con desdén y aburrido. Para su suerte, el 14 de abril de 1931 le pilla en Madrid y todo deviene mucho más interesante: a las tres y media de la tarde, Pla observa como la bandera tricolor asciende por el mástil del Palacio de Comunicaciones. La vida es tediosa hasta que deja de serlo, y en cuanto deja de serlo uno ya no se pasea: uno vive, de repente, y siente c...
Este es el diario de un catalán no nacionalista, lo que podríamos llamar, siguiendo a Habermas, un patriota constitucional, partidario de la igualdad en la diferencia.