Dicen los señores de Volkswagen que van a cerrar el 25% de su producción. El dato tiene algo de ambiguo, aunque me imagino que no tardaremos en saber los pormenores: fábricas cerradas, modelos de coche que desaparecen, obreros que se van al paro, empresas subsidiarias al carajo, muchos más trabajadores al paro, etc. Otro golpe a la economía alemana y, por consiguiente, a la europea. En España no nos libraremos del desastre. La noticia del cierre de una cuarta parte de Volkswagen insinua, también, que el problema es la bajada de ventas, relacionada con el aumento de ventas de los coches chinos. Otra vez, de nuevo, los culpables somos lo de abajo. Ya éramos culpables del cambio climático por nuestra manía de persistir en usar nuestro viejo coche de gasolina y ahora caerá sobre nuestros hombros humildes el hundimiento de la fábrica alemana y el paro de nuestros vecinos. Lo cuentan de tal forma que casi consiguenn que me sienta culpable por no haberme comprado un Volkswagen cuando pude per...
Aún siendo España un país cálido y mediterráneo, esos calores extremos no nos sientan nada bien. Y prepárense, porque cada año nos amenazan con que este será el verano más fresquito de los que vendrán. Los calores sacan a la gente de quicio, y el sujeto mediterráneo también es sanguíneo y de poca paciencia. Así que quizás nos acercamos a un país más crispado. El bloque de pisos en donde vivo linda con el patio de una escuela, y es uno de esos patios que el Ayuntamiento decidió abrir al barrio para que los niños accedan a él y jueguen en una zona protegida, con monitores y cierta seguridad. Sin embargo, pronto surgieron los problemas. Hubo una reunión de vecinos y decidieron redactar una queja al consistorio, para pedirle que cierren este patio y que abran otro, si lo quieren, pero en otro lugar. No en mi patio, dicen los vecinos. Es algo que ya se había visto, un cierto patrón de conducta. Todo el mundo está a favor de la energía fotovoltaica, pero nadie quiere placas fotovoltaicas al ...