Actuó el Niño de Elche en el Auditorio de Barcelona para presentar el trabajo "Cruces" o "Cru+es" mejor dicho, en compañía de Raül Refree, coautor de las composiciones. Como suele pasar, el aforo presentaba una media de edad muy superior a los 50 años, y entonces uno se pregunta: ¿después de nosotros quién llenará las salas de música y los teatros? ¿Los que hoy son jóvenes acudirán a esos lugares cuando les aparezcan las canas? ¿Se quedarán vacíos los teatros y solo se llenarán los festivales de música pop al aire libre? Claro está que "Cru+es" no es una composición pensada para el publico juvenil (del mismo modo que las cancioncillas de "La Moda" no están pensadas para mi, pero aún así es preocupante esa ausencia de jóvenes en ciertos espacios. Uno diría que la música solo puede ser buena, regular o mala, y que en ningún caso hay una música para cada edad. "Cru+es" es algo así como un oratorio contemporáneo, oscuro y triste, introspe...
Se sientan de lado en el aula. Ella es hija de inmigrantes latinoamericanos, muy pobres. Él, hijo de padres españoles de pura cepa, trabajadores precarios. No son muy amigos pero se toleran y se respetan, o eso creo yo. Ella (vamos a ponerle Mariana), saca notas buenísimas en todas las asignaturas. Él (vamos a llamarle Éric), lo suspende casi todo, no trae casi nunca los deberes hechos y le cuesta horrores cumplir con las normas de convivencia. Les devuelvo el examen de matemáticas que hicieron dos días atrás. Mariana ha sacado un 9,25, Éric un 2,5. El examen del niño es una calamidad de errores garrafales. Le pregunto si se sabe las tablas de multiplicar. Me mira durante un par de segundos con una mirada atónita, la misma que pondría yo si me preguntaran por las evidencias de la existencia de Dios. "Me las sé, claro que me las sé, pero no me las sé de memoria", responde él, con un mohín desafiante. Éric cree que ha dado con una respuesta no tan solo buena, también ingeniosa ...