Por estas fechas se gradúan niños de Infantil 5 y de Sexto de Primaria. La fiesta de la graduación incluye discursos, tarimas, música, birretes comprados en el bazar chino del barrio, diplomas, trajes, cita en la peluquería la tarde anterior, fotos en el Photocall bajo un arco del triunfo formado por globos multicolores, jolgorio, madres y padres (con atuendo de Zara) grabando vídeos, aplausos, alguna lagrimita. Quizás nadie haya contado que el grado (lo que permite hablar de "graduación") es algo que se obtiene al culminar los estudios universitarios, pero la verdad es incómoda, molesta, impertinente y, sobre todo, algo que no importa demasiado. Si hay una mentira disponible más bella que la verdad, siempre vamos a preferir la mentira. O la mentirijilla, que ya no se distingue de las gran mentira. Ahora los niños y las niñas se gradúan a los 5, luego a los 12 por segunda vez y quizás al terminar la universidad otra vez, por fin. Todos tendrán un diploma y especialmente esa f...
Ser un eterno aprendiz es una buena opción vital. Así lo hicieron muchas de las personas que admiro. Del mismo modo que detesto a quienes se pretenden sabios, expertos o muy listos. Parafraseando a un filósofo mítico, a medida que uno envejece solo tiene una certeza: que cada vez sabe menos, que solo sabe que desconoce, que duda, que no hay más certezas que la anterior. Es más bien una actitud, una forma de actuar. Al fin y al cabo, solo conocemos actos y son ellos quienes mejor nos definen, más allá de las supercherías psicológicas. No es por casualidad que lo que más me gusta de la Bíblia sean los "Hechos de los apóstoles". Creo que el libro que les reseño trata de eso: de personas (o de personajes) que hacen cosas, que escriben, que cometen atrocidades o bondades atroces. Como el diablo de Goethe, algunos hacen el bien queriendo hacer el mal. Y a veces sucede lo peor: que algunos hacen el mal queriendo hacer el bien, que ya tiene narices. Son relatos desenfadados, gozosos,...