Con un acento en cada parte de su nombre compuesto, y un acento en cada uno de sus apellidos, el señor Sánchez se hace sentir. Se hace notar, aquí estoy yo, y no me ando con menudencias. Antes de ser diputado por Vox (circunscripción de Alicante) el señor era juez. Es decir: es juez, pero en excedencia. Cuando se habla de la judicialización de la política o de la politización de la justicia uno se pierde un poco y nunca termina de saber en cual de las dos zonas se mueve, qué es más grave y qué nos está pasando en realidad. Un juez que se mete a político ¿en cual de las dos posibilidades incurre? Me acuerdo del juez Baltasar Garzón de su tránsito más bien difícil por la cosa de la política de alto nivel. Don José María Sánchez no ha llegado a tan alto nivel, pero también genera conflictos. Cuando se habla de que España tiene un problema grave con la justicia supongo que deberíamos asustarnos. En los últimos tiempos (me refiero al período que arranca con la investidura de Pedro Sánchez) ...
Jesucristo tiene un problema: le han salido unos partidarios muy raros y muy poco cristianos. Parece que hay quienes se empeñan en hacernos retroceder hacia tiempos oscuros. Los tiempos oscuros le van muy bien a quien pretende tenernos atemorizados. La religión siempre ha sido, entre otras cosas, una extraordinaria herramienta para asustar al personal y conseguir, mediante el miedo, nuestra sumisión. El miedo al pecado y a sus monstruosas consecuencias, el miedo al castigo, la excomunión, la expulsión de la comunidad. Todo eso está sobradamente estudiado, descrito y muy bien explicado. Lo que sorprende es que, pasado el primer cuarto del siglo XXI, volvamos al oscurantismo. Eso no me lo esperaba y me apena. Porqué no se trata tan solo de la penúltima bravuconada de Donald Trump colgando en su cuenta oficial de presidente ese dibujo lamentable en donde se presenta como Jesucristo, un Jesucristo guerrero y terrible. Se trata también de todo el aparato cristiano retrógrado desbocado y rei...