Sabía que existen las personas que no se identifican con la especie animal que les ha tocado. Y puedo comprender que pertenecer a la especie humana resulte penoso muchas veces: admitir que la naturaleza me ha hermanado con algunos humanos demasiado conocidos y demasiado siniestros es difícil. No es fácil sentirse hermano de Donald, por decir algo. Lo que no sabía es que existe un grupo de humanos que han decidido pertenecer a otra especie por elección, aunque la naturaleza les haya regalado un cuerpo humano en una sociedad de humanos. Se llaman Therian, aunque el término "therian" parece cogido por los pelos (y nunca mejor dicho), ya que el grupo "theria", en biología, se refiere a los marsupiales y a sus ancestros extinguidos.
Por estos días se están produciendo manifestaciones de personas que se identifican con animales no humanos y que necesitan exhibirse en sociedad. Alguien dirá que eso es un signo del fin de los tiempos y que pronostica el juicio final, pero a mi me parece que al universo y a sus dinámicas galácticas le importan un bledo los therian del mismo modo que le importa un bledo la especie humana en general. Cabe recordar que los discípulos de Platón ya pronosticaban el hundimiento de la especie por la decadencia moral e intelectual de los jóvenes atenienses del siglo III a.C.
A las manifestaciones públicas de los therian no van solo ellos: también acuden otros, dispuestos a mofarse de ellos o incluso mejor: a pegarles e insultarles. Parece que haya una severa competición por abandonar todo lo que es humano y adentrarse en el reino salvaje. Sin ir más lejos: un día de estos me encuentro a un alumno de la clase acompañado de su padre andando calle arriba: ¡Vamos a ver a los therian, que se reúnen en la plaza! ¡Quiero que mi hijo vea a los zumbados! El hombre pensó que le estaba ofreciendo a su hijo una gran actividad, educativa e interesante. O quizás solo pensaba en entretener a su hijo, metidos ambos en la sociedad del entretenimiento perpetuo. Puede ser que usted mismo esté leyendo estas líneas con la finalidad de entretenerse un rato y es muy probable que, si estas líneas no le entretienen bastante, se vaya hacia otras líneas o hacia otras imágenes en movimiento, lo que sea para solventar el horror al aburrimiento.
Del aburrimiento no solo salen las ideas innovadoras: también sale ese tedio que es una forma del vacío, y ese vacío se rellena con brutalidades y animaladas. Y a todo contribuyen de forma especial las redes sociales, eso que tanto daño nos está haciendo. Ayer leí un artículo: "¿Prohibir un internet de mierda?". Y creo que el asunto va por ahí: quizás éramos más libres y estábamos mejor informados y sentíamos menos el vacío cuando las redes no invadían nuestro tiempo, que es nuestra vida.
Hace ya muchos años, escuché a un viejo sindicalista que les contaba eso a unos jóvenes trabajadores: el empresario no compra vuestro intelecto ni vuestra fuerza, el empresario compra vuestro tiempo, compra vuestra vida. Y por eso debe cotizar y pagaros la seguridad social, para que un día os podáis comprar vuestro propio tiempo y seáis hombres libres. Las redes sociales nos roban nuestro tiempo sin nada a cambio, y encima nos llenan la cabeza de bazofia y de odio. Ahora, el odio a una gente inocente y aburrida que se disfraza de animalito para recordarnos, quizás, que la humanidad es un error monumental, un accidente monstruoso en el camino de la evolución de las especies.
El poeta Elías Canetti escribió que el hombre es la medida de todos los animales en el libro "El Testigo Oidor", un tratado muy recomendable sobre la escasa salud mental de la especie humana.

Un buen escrito,no he coincidido aún con ellos,cuando voy en mis recorridos por Barcelona.Tampoco espero nada ni bueno ni malo de ellos.Acostumbrado a ver y cantar a las chirigotas de Cádiz, en su carnaval,vestidos de animales de todas las especies. Lo mismo a las señoras mayores de peluquería fina,envueltas en las banderas independentistas,si se lo pasan bien,mejor para ellas.
ResponderEliminarSaludos
Apreciado LLUIS:
ResponderEliminarFue Aristóteles, en su obra Retórica, quien dedica secciones enteras a analizar el carácter de los jóvenes. Los describe como apasionados, volubles y propensos a los excesos, aunque no necesariamente pronosticaba el "hundimiento" total, sino que lo veía como una etapa biológica. Por otra parte, tanto Zenón, el estoico, como los Cínicos, criticaron duramente a la sociedad del momento.
Hay un dicho popular, el refranero, le dicen, que clama de esta manera: "Cuando el diablo se aburre, mata moscas con el rabo".
Creo que el dicho es válido tanto para el imitador del cánido como para su detractor burlesco.
Si mal no recuerdo, Canetti presenta 50 "tipos" o personajes caricaturescos que encarnan obsesiones humanas, el autor utiliza a menudo la comparación con el reino animal para mostrar cómo el ser humano ha perdido su brújula moral.
Un abrazote ¡