Ir al contenido principal

EL PERIODISMO EN TIEMPOS PEREZOSOS


Leo en los periódicos: el "régimen de los Ayatolás" para referirse a Irán. Y no me detengo en fijarme en qué medios lo escriben así o asá, porqué la verdad es que son mayoría. Es un término audaz. Sin embargo, ningún adjetivo acompaña al régimen de Omán, de Arabia Saudita, de Qatar. Cuando se habla de Arabia, podrían escribir "el régimen de los jeques absolutistas", por ejemplo. ¿Cómo podríamos calificar a los Emiratos Árabes Unidos, en donde reside el emérito y en donde parece que el reyezuelo defraudador vive muy bien? ¿El régimen de los reyes defraudadores huidos para escamotear a la justicia?

Hasta hace bien poco, Venezuela era un "narcoestado", y a esta denominación se sumaron -incluso- muchos tertulianos de la tertulia de Silvia Intxaurrondo. Ella no les recriminó el adjetivo, a pesar de que parece una periodista escrupulosa y seria. Ahora mismo, nadie habla de Venezuela como de un "narcoestado", como si se hubiera obrado algún milagro. Del mismo modo, muchos periodistas se refieren a Cuba como a un "estado fallido". Me gustaría ver a Francia o a España sometidas a las mismas restricciones comerciales y a los mismos bloqueos y sanciones. ¿Serían entonces Francia y España "estados fallidos"?

Podríamos hablar de lo que sucede cuando el mandamás de un estado es un tipo acusado de violación, fraude, pedofilia: ¿serían los Estados Unidos de América un "régimen pedófilo"? Sería bonito leer un titular de prensa tal que así: "El régimen pedófilo bombardea al régimen de los Ayatolás". A ver a favor de cual de los dos nos ponemos. No sería tarea fácil escoger nuestro bando preferido entre ambas condiciones. Si usted acusa al régimen de Irán de cometer barbaridades... ¿defiende a los pedófilos?

Hoy mismo he leído una noticia en Metrópoli Abierta, un digital adscrito a la órbita de "Crónica Global" y por lo tanto a la órbita de "El Español", ese medio que se ha ido escorando con prisa y sin pausa: un hombre de nacionalidad marroquí atraca a un ciudadano del barrio del Bon Pastor. En el mismo redactado se incluye la información de que el ciudadano español era muy buena persona (dato avalado por muchos otros vecinos), aunque durante el atraco sacó un cuchillo, asestó una puñalada al atracador y el atracador ha muerto. El periodista se ha cubierto de gloria y va camino del Pulitzer.

Me pregunto si sería posible que este periodista de "Metrópoli Abierta" hubiera destacado que el agresor era soltero y el agredido casado, o al revés, o que se hubiera centrado en el color del pelo de cada uno, o en la estatura, o en el número del calzado. Quizás así alguien llegaría a la conclusión de que los solteros son más peligrosos que los casados, o que quienes calzan un 42 son muy chungos mientras que los que calzan un 39 son buena gente. Por no hablar de qué carambas hace el ciudadano muy español que sale a pasear con un cuchillo.

Otro titular: los jóvenes de la generación alfa (nacidos a partir de 2010) no escriben emails, no hacen llamadas y se mandan mensajes que desprecian la ortografía. Dice el redactor: los jóvenes de la generación alfa se rigen por el principio de la pereza. La pereza quizás está en el principio de lo que sucede y quizás eso, a su vez, lo explicaría todo. Pereza de escribir, pereza de la ortografía, pereza del pensamiento. A ver si va a ser que la mayor parte de los periodistas y redactores pertenecen a la generación alfa de un modo u otro y, aunque luzcan canas, se hayan apuntado a la pereza y por eso nos hablan de ayatolás, de narcoestados y de buenos españoles que andan con cuchillos por la calle.

Tras miles de años de civilización, de diccionarios, de códigos éticos y de pensamiento ( y tras muchas décadas des de que Vigotsky afirmase que el lenguaje y el pensamiento son la misma cosa) hemos llegado a la era de la pereza. El perezozoico, al que todo el mundo es bienvenido.

Comentarios

  1. Me gusta la terminología; perezozoico, sí, me la agencio con tu permiso.
    Vivimos en la era perezoica ¡¡¡
    Un saludo

    ResponderEliminar
  2. Los apodos,los motes no tienen que ser acertados,pero son difíciles de quitar.
    Saludos

    ResponderEliminar
  3. Y pensar que a los de mi generación no nos dejaban ni un instante ser perezosos...lo cual agradezco a mis padres y a esta capacidad fructífera que conservo de madrugar.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

LA SEÑORA PILAR EN PRIMAVERA

Ha cumplido los 91 y vive sola en una casita que parece un museo, en donde está todo lo que adora, más que un museo es un templo abigarrado, apenas queda un palmo de pared libre en donde añadir alguna nueva foto, apenas unos centímetros encima de los anaqueles para añadirle otro recuerdo. Aunque a estas edades ya se crean pocos recuerdos nuevos, pasan pocas cosas y las que pasan, la verdad sea dicha, parecen livianas y sutiles, y se desvanecen como los sueños de la siesta, sin dejar rastro. El pequeño templo al dios del hogar, eso ya lo hacían los antiguos romanos. Y aunque hay vírgenes y jesucristos, el templo está dedicado a la memoria familiar, al paso por la vida y a los que la han acompañado. Ahí está el hijo único, del que se puede seguir su vida desde el niño en blanco y negro al joven graduado, al adulto serio con traje y corbata, al hombre ya mayor que sonríe con esfuerzo desde la lejana Inglaterra a donde se fue a trabajar para no volver, quizás unos días en verano y a veces ...

SALVADOR ILLA CONTRA EL RESENTIMIENTO

Voté al Psoe en las elecciones. Sabiendo que iba a pactar con Sumar, del mismo modo que el votante del Pp sabía que pactarían con Vox. Esos pactos estaban más o menos explícitos y uno solo debía pensar si los aceptaba. Dicho de otro modo: a un votante del Psoe no le molesta que se pacte con una formación de izquierda, y a uno del Pp no le molesta que se pacte con la ultraderecha. Lo que resulta difícil de aceptar es que el Psoe pacte con un partido de la derecha ultraliberal, identitarista y segregador. Pero ahora Salvador Illa nos ha pedido a los catalanes que aceptemos el pacto con Junts y con Erc, y que abandonemos el resentimiento. ¡El resentimiento! En la era de la educación emocional, un político apela a nuestras emociones, a las malas emociones en concreto. Y nos pide que las abandonemos en nombre de un bien superior. El problema es que, más allá de las emociones, hay otros elementos en juego, que son más graves. Salvador ha caído en la trampa emocional y pretende arrastrarnos a...