Ir al contenido principal

EL INSOMNIO DE ISABEL

Quizás Isabel no duerme y siempre está atenta, la desvelada centinela de los valores patrios, que también son los del Occidente cristiano y biempensante. La niña Isabel ha oído en las noticias que dos mujeres (dos mujeres del servicio) han denunciado al senecto Julio Iglesias por tocamientos, abusos y vejaciones y acoso sexual. ¡Ah! ¡Eso sí que no! Ahí está Isabel, dispuesta a menospreciar a las mujeres agraviadas y, de paso, arremeter contra la siniestra izquierda (valga la redundancia). Escribe Isabel, rauda y airada, a mediodía (mientras se toma la cañita bien merecida en una terracita madrileña cerca de la Puerta del Sol y orientando la cara hacia el astro):

"Las mujeres violadas y atacadas están en Irán, con el silencio cómplice de la ultraizquierda. La Comunidad de Madrid jamás contribuirá al desprestigio de los artistas y menos, al del cantante más universal de todos: Julio Iglesias". (Las comas gramaticales no son el punto fuerte de la escritura ayusista).

Tras escribirlo, se lo lee a sus compañeros del partido, que la aplauden con ahínco y cañita en mano. ¡Es que como la niña Isabel no hay nadie! ¡El más ingenioso y genuíno azote de la izquierda! ¡Que aprenda Alberto!

¿Alguien medianamente sensato puede imaginar qué simpatías y complicidades puede haber entre el régimen islamista de los Jomeinis barbudos y la ultraizquierda española? ¿Es pensable algún tipo de complicidad ideológica o sentimental entre Masoud Pezeshkian e Ione Belarra? ¿Y con Irene Montero?

Nota al margen: me pregunto cómo se habrá sentido Nacho Cano al conocer que, para Isabel, el cantante madrileño más universal no es Nacho. Quizás Joaquín también se haya mosqueado, aunque Sabina e Isabel no creo que se profesen demasiada simpatía y, por consiguiente, no habrá habido ninguna decepción.

El texto de la vigilante Isabel no tiene desperdicio: es breve y contundente, simplón y con tintes demagógicos. Gracias a ella sabemos que la ultraizquierda es cómplice de los desmanes de un régimen islamista y, suponemos que ella supone que esas dos mujeres que han denunciado a Iglesias deben ser de izquierdas, puesto que son pobres e inmigrantes. Si no e vero, e ben trobato. Isabel siempre ha sentido una especial aversión hacia el feminismo y sus razones y sus causas, y es posible que sospeche delito de feminismo en las dos denunciantes. Isabel es el síntoma de lo que se nos avecina, esa guerra cultural perenne que arrasa en el mundo y que, como ella, no duerme nunca.

La verdad que jamás me puse a pensar mucho sobre Julio Iglesias, pero puesto a pensar sí se me aparece como un tipo más bien rijoso y mucho más ahora, ya viejo y cascarrabias. Lo que pasa es que no se me ocurriría escibir nada sobre Julio aprovechando para cargar contra la derechona, como por ejemplo podría ser: "Esos viejos verdes de la derecha católica y patriótica terminarán en el talego", o bien "Esos tipos lascivos de la derecha patria siempre han sido gentuza despreciable, con la complicidad del Partido Popular". Por ejemplo. Y se me ocurren más frases pero no las voy a escribir porqué uno de los ejemplos compara a Julio con Donald, hombre de indudable trayectoria rijosa y lasciva que me viene al pelo para una buena comparación con los tipejos de la ultraderecha global.

El paisaje se nos ha llenado de personajes dispuestos a cargar contra la izquierda, contra el feminismo, contra cualquier forma de igualitarismo, contra la justicia social (el mismísimo Milei, el hombre admirado y condecorado por la niña Isabel, dijo que la justicia social es un concepto enfermizo y ella misma afirma que el socialismo es una ideología enfermiza), contra la inmigración, contra las políticas sociales, contra cualquier idea sospechosa de progresista.

Este es el mundo que se nos ha caído encima, un mundo dirigido por políticos que no sienten el más mínimo respeto por la democracia o que solo toleran una democracia escueta y formal, vaciada de qualquier contenido social, una democracia convertida en el recuento de votos tal como se cuentan los dividendos, una democracia inspirada por el odio al discrepante y a todo lo que huela a derechos sociales. Un mundo de autoritarismo y desfachatez, del cual la niña Isabel solo es un aperitivo.

Comentarios

  1. No me gusta el autoritarismo de la señora Isabel, como no me gusta el despotismo (nada ilustrado) de la señora Belarra llamando sanguijuelas (entre estas debemos contar a mi señora) por tener un piso alquilado.

    ResponderEliminar
  2. A la derechona intransigente, propietarista, patriotera y que busca sus negocios por encima del bien común le duele más que se toque sus ídolos (de pìes de barro por cierto, cuando no de mierda) que se persiga la justicia por parte de los menos favorecidos, como se dice eufemísticamente ahora. Ese es el tema.

    ResponderEliminar
  3. Me recuerda una película :El juez de la horca (1972) Paul Newman, Anthony Perkins. Una magnifica película, creo gratis en YouTube

    ResponderEliminar
  4. En ocasiones, Lluis, presiento aquello que nos comentaba Durkheim, una "solidaridad mecánica".
    Mu gusta lo que has puesto, está muy bien explicado, muy bien elaborado, muy bien conceptuado, Ayuso actua así por solidaridad mecánica, pero encuentro a faltar algo similar cuando pienso en Salazar y en esos cinco meses que se taparon intentando ocultar su comportamiento. Los patrones morales han de servirnos a todos, pues se gobierna para todos, no sólo para una parte, esa es al menos la versión aristotélica, y mi manera de ver del buen comportamiento social demócrata.
    Un saludo

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

EL PERIODISMO EN TIEMPOS PEREZOSOS

Leo en los periódicos: el "régimen de los Ayatolás" para referirse a Irán. Y no me detengo en fijarme en qué medios lo escriben así o asá, porqué la verdad es que son mayoría. Es un término audaz. Sin embargo, ningún adjetivo acompaña al régimen de Omán, de Arabia Saudita, de Qatar. Cuando se habla de Arabia, podrían escribir "el régimen de los jeques absolutistas", por ejemplo. ¿Cómo podríamos calificar a los Emiratos Árabes Unidos, en donde reside el emérito y en donde parece que el reyezuelo defraudador vive muy bien? ¿El régimen de los reyes defraudadores huidos para escamotear a la justicia? Hasta hace bien poco, Venezuela era un "narcoestado", y a esta denominación se sumaron -incluso- muchos tertulianos de la tertulia de Silvia Intxaurrondo. Ella no les recriminó el adjetivo, a pesar de que parece una periodista escrupulosa y seria. Ahora mismo, nadie habla de Venezuela como de un "narcoestado", como si se hubiera obrado algún milagro. Del...

LA SEÑORA PILAR EN PRIMAVERA

Ha cumplido los 91 y vive sola en una casita que parece un museo, en donde está todo lo que adora, más que un museo es un templo abigarrado, apenas queda un palmo de pared libre en donde añadir alguna nueva foto, apenas unos centímetros encima de los anaqueles para añadirle otro recuerdo. Aunque a estas edades ya se crean pocos recuerdos nuevos, pasan pocas cosas y las que pasan, la verdad sea dicha, parecen livianas y sutiles, y se desvanecen como los sueños de la siesta, sin dejar rastro. El pequeño templo al dios del hogar, eso ya lo hacían los antiguos romanos. Y aunque hay vírgenes y jesucristos, el templo está dedicado a la memoria familiar, al paso por la vida y a los que la han acompañado. Ahí está el hijo único, del que se puede seguir su vida desde el niño en blanco y negro al joven graduado, al adulto serio con traje y corbata, al hombre ya mayor que sonríe con esfuerzo desde la lejana Inglaterra a donde se fue a trabajar para no volver, quizás unos días en verano y a veces ...

SALVADOR ILLA CONTRA EL RESENTIMIENTO

Voté al Psoe en las elecciones. Sabiendo que iba a pactar con Sumar, del mismo modo que el votante del Pp sabía que pactarían con Vox. Esos pactos estaban más o menos explícitos y uno solo debía pensar si los aceptaba. Dicho de otro modo: a un votante del Psoe no le molesta que se pacte con una formación de izquierda, y a uno del Pp no le molesta que se pacte con la ultraderecha. Lo que resulta difícil de aceptar es que el Psoe pacte con un partido de la derecha ultraliberal, identitarista y segregador. Pero ahora Salvador Illa nos ha pedido a los catalanes que aceptemos el pacto con Junts y con Erc, y que abandonemos el resentimiento. ¡El resentimiento! En la era de la educación emocional, un político apela a nuestras emociones, a las malas emociones en concreto. Y nos pide que las abandonemos en nombre de un bien superior. El problema es que, más allá de las emociones, hay otros elementos en juego, que son más graves. Salvador ha caído en la trampa emocional y pretende arrastrarnos a...