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FEIJÓO NO ES STANLEY KOWALSKY

Los términos del debate sobre amnistía para los secesionistas catalanes han caído en un laberinto diabólico. La derecha católica niega cualquier idea de perdón y de esperanza de redención, mientras que el discurso de Sánchez se parece cada vez más al de un visionario cristiano que intuye la reconciliación, o algo parecido a la parábola del hijo pródigo. En medio de este despropósito, Alberto Feijóo se sube al estrado y muestra su carótida hinchada y gesticula como si fuera a desgarrarse la camisa en cualquier momento. Algún asesor del líder es fan de Marlon Brando.

Dicho sea de paso: jamás conseguí comprender la parábola del hijo prodigo, que es de lo más críptico del Nuevo Testamento, que ya es decir.

Siempre me resultó divertido (por paradójico) que los defensores de la pena de muerte sean los mismos que se oponen al aborto. Eso también me parece críptico y complicado de argumentar: si la vida es sagrada, ¿cómo se defiende que el Estado pueda matar a un reo por el hecho de haber matado?. Cualquiera más o menos instruído sabe que los estados democráticos aparecen como garantía de no caer en una justicia vengativa y primitiva.

Pero los tiempos son los que son y los discursos apelan cada vez con mayor empeño al nivel más elemental, más básico y más de taverna, largando de lo lindo con el codo apoyado en la barra y la mano sosteniendo el chatito de tinto. Solo así se entiende el nivel de bajeza que ha alcanzado el debate sobre lo que es terrorismo, y el uso que se le da a esa palabra. Es casi de Perogrullo: el secesionsimo catalán fue un asalto a la democracia y a sus valores practicado con alevosía, sueño de impunidad y escasa inteligencia. Pero resulta difícil considerarlo un acto terrorista equiparable a la barbaridad sanguinaria que practicó ETA en sus años de plomo. Es decir: Puigdemont, Forcadell y Junqueras olvidaron los principios elementales de la democracia en los días 6 y 7 de septiembre de 2017, pero es difícil compararlos al asesino de M.A. Blanco, el psicópata que le pegó un tiro en la cabeza en medio de un bosque lúgubre.

Otra vez les falta argumentación y sobre todo pedagogía a esos líderes políticos pendientes de los likes en Tik Tok, como adolescentes ansiosos de reconocimiento. Las redes sociales no han aportado nada bueno al debate y uno diría que lo han empobrecido. El líder aullando encima del atril está más pendiente de la frase que le colgarán en las redes que de armar un discurso creíble. En el acto del PP en Madrid, uno diría que los asesores del pobre Feijóo estaban más pendientes de la carrera por coleccionar más likes que su supuesta colega Ayuso que de haberle escrito algo sensato. La democracia tiembla en las redes, se empequeñece y se convierte en un videojuego de escasa entidad. Todo se parece mucho a una secuela mediocre de la novela de George Orwell adaptada para gentes con dificultades de comprensión oral.

Uno diría, también, que aún renegando de ellos, todos ven que Miley o Trump consiguen buenas mayorías con palabras simples, cuando no soeces y bravuconas. Ese Feijóo brusco es poco creíble, como un actor viejuno y de tercera categoría en un casting para interpretar el papel de Stanley Kowalsky. No es pasional el que quiere, si no el que puede. Pero a Alberto le dicen que sea bravucón y pendenciero, y el pobre hombre va y lo intenta. En cada parpadeo, Alberto sueña con los verdes parajes gallegos y esa lluvia y esos hórreos en donde vivía tan apacible.

 


Comentarios

  1. Igual que una injuria, una animadversión, una mala palabra, un sentirte ignorado por parte del resto de la clase, un alejamiento de todos para contigo, un bulling, igual que eso no es comparable a una bofetada, a un empujón, a una trabanqueta, a una colleja...en la sintomatología que lo uno es físico y lo otro no lo es, sólo es virtual, sin contacto, vamos, igual es la comparación de terrorismo que nos insertas, a mi parco entender.
    Es cierto que los años ade plomo de ETA no tiene nada que ver con la quema de tontainers, ni la proclamación unilateral de una república, pero cuando las cosas hablan por boca de quienes cometieron el acto, o sea de Artadí y Alay en primera persona, y las mismas dicen, en declaraciones, que estaban en contacto con diplomáticos rusos y que los cincuenta mil millones de dólares estaban dispuestos pero no los diez mil soldados rusos porque la OTAN, en España, lo hubiera impedido pero que habían otras fórmulas, eso, LLUIS, en cualqier pais del mundo se hubiera considerado terrorismo de estado.
    En Rusia ya estarían todos desaparecidos en un vuelo de avión, y en EEUU, estarían todos en Guantánamo.
    Ni Francia, ni Alemania, ni Inglaterra, ni ningún país de Europa, los tendría, bajo estas circunstancias, comprobadas y trasmitidas por la misma boca de los ejecutores en declaraciones a RAC 1, en libertad y si con cargos sumarísimos.
    Seamos serios, es terrorismo, no comparable, si lo deseas, pero terrorismo.
    Como terrorismo es las casi 9.000 empresas que marcharon por ello, guste o no, pero que así ha sido. Y no voy a discutir si volverán o no, lo que es seguro es que marcharon, y con ellas parte del PIB catalán.
    Si los quieren dejar en libertad, que los dejen, no es mi problema, pero que no engañen poniendo en el mismo saco a esta gente, a los Pujol, y a la Borras, porque al final pondremos también al Dioni y todo esto no habrá servido nada más que para malgastar recursos.
    Un abrazo


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  2. Perdona,pero los católicos seamos de derechas o de izquierdas(es sólo de escoger papeleta),creemos en el perdón, es la base de nuestra moral:"Padre,perdonalos porque no saben lo que hacen..."
    Por lo que he seguido,en los actos independentistas,casi no me he perdido uno,en bici,no han sido terroristas,pero alguno de mucha violencia.
    No entro en lo de Amnistía, a mi punto de vista en contra de la legalidad,porque es un asunto político, cansado estoy.
    Saludos.

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  3. Tampoco
    Sánchez es
    Tennessee
    Williams .

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