Unos días atrás, y en una reunión de los docentes de la escuela, la directora nos animó: no somos solo compañeros y compañeras de trabajo, somos un equipo, es más: somos una familia. Aunque comprendo la buena intención que hay tras este tipo de arengas motivadoras, a mi el símil familiar me inquieta. No es necesario conocer la obra de Freud para saber que la familia no es el mejor ejemplo de convivencia que tenemos, y que en el seno familiar se producen una gran cantidad de sucesos que derivarán en malestar, trastornos y gasto en la consulta del psicólogo o del psiquiatra. El mismísimo Sigmund advirtió que la familia era el origen del mal, la puerta del infierno. ¿Exageró Sigmund Freud?
La respuesta que nos darán a esa pregunta dependerá de como le haya ido la fiesta familiar a cada uno. Hace pocos días volví a ver "El desencanto", esa película espeluznante de Jaime Chávarri de 1976 que retrata a la familia Panero y que, cuando la pude ver por primera vez me produjo un estupor y un escalofrío que todavía recuerdo. La familia Panero no era una familia pobre, era una familia muy bienestante: no se crean ustedes que los males están en las familias miserables. Si todavía no vieron "El desencanto" les urjo a que la vean: por el momento, sigue disponible en Rtve.play. La película de Chávarri me produjo lo más parecido a una epifanía, una revelación. Del mismo modo que actuaron sobre mi las cintas de Andrei Tarkovsky pero en otro sentido.
Por fortuna, no solo la familia opera en la educación del ser humano pequeño. También educa la comunidad, los medios, la escuela y ese círculo de amistades próximas que son algo así como una segunda familia o familia elegida y en la que se dan otro tipo de influencias, sin la verticalidad ni los mecanismos de poder de la familia biológica. No me voy a poner filosófico y les voy a ahorrar las reflexiones sobre la etimología de "patria", que es la misma que la de "padre". Sin embargo, no puedo evitar referirme a los padres de la patria, y en especial a uno de ellos, el señorito Jordi Pujol. Recuerdo que hace más de 30 años, un compañero de la Universidad que se las daba de progresista, me soltó esa preocupación: cuando se muera Jordi Pujol, Cataluña quedará huérfana. Si Pujol hubiera escuchado esa frase de mui compañero izquierdoso, se habría hinchado como un globo aerostático.
Por estos días también he leído que uno de los muchos hijos de Pujol (el señorito Pujol procreó al estilo de los roedores) tiene problemas con la justicia argentina por un caso de corrupción bastante grave por sus triquiñuelas en el puerto de Rosario (puerto fluvial del río Paraná). Tanto es así, que la fiscalía argentina ha interpuesto una orden de detención a Jordi Pujol Jr. ante la Interpol. En la prensa española solo lo he visto explicado en el semanario "El Triangle", que es el que les enlazo. Ningún medio catalán ha mencionado la orden de detención contra el primogénito. Eso me lleva a preguntarme qué clase de valores inculcó Pujol padre (padre de una gran familia que confundió con la patria) a sus vástagos, qué catadura moral les transmitió. ¿Acaso no da la impresión de tanto la mujer -que descansa en paz- como los hijos e hijas no están algo trastornados?. Menos el hijo menor, que también parece el menos dototado, los demás se han dedicado a los negocios a gran escala. El menor quiso ser político y con eso ya está casi todo dicho.
Y todo eso también viene a cuento del asunto más reciente, la votación en el Congreso español sobre el decreto de la vivienda conocido popularmente como el "Decreto Maricarmen". Ya saben ustedes que los diputados de Junts, el partido heredero de Jordi Pujol, votaron en contra y consiguieron tumbarlo. Los argumentos que han dado oscilan entre el cinismo y el ridículo, pero ahí están. El nacionalismo catalán de derechas le ha mostrado al mundo su talante derechista extremo. Ayer vi en la TV a un señor que se llama Pujol y es de Junts per Catalunya pero creo que no es de la familia. Aunque tiene toda la pinta de ser un vividor profesional, un jetas. Lamentable y grostesco, Eduard justificó su voto asegurando que su decisión era la mejor para la clase media. ¡La clase media! ¿Existe todavía la clase media? Ya nadie lo sabe. ¿A ustedes les parece que la señora Míriam Nogueras es de clase media o tiene la aspiración de serlo?
El voto negativo de Junts per Catalunya (juntos, ¿quizás como una familia disfuncional?) fue un voto contra las familias que pasan apuros y a la vez un voto que moviliza por fin a las izquierdas de España cuando parecía que nada ni nadie las podía movilizar. El desahucio de Maricarmen es uno de los mejores ejemplos de la teoría del "cisne negro" de Nassim Taleb, y por lo visto los diputados de la derecha nacionalista catalana no se han dado cuenta. Una de las consecuencias de su voto podría ser la convocatoria electoral y, en consecuencia, la caída de Junts per Catalunya. Las encuestas les sitúan en el borde de la desaparición en el Congreso y de un triste cuarto puesto en unas elecciones regionales.
La familia del líder de la patria se desvanece entre corrupciones y malas decisiones, en el atolondramiento del fin de su ciclo. El señor Turull, una de las cabezas visibles del partido de los herederos de Pujol aunque parezca mentira, suelta frases erráticas y repletas de refranes como si intentara emular al viejo líder en un ensayo torpe e improvisado. Es un espectáculo bochornoso. Incluso el señor Turull sabe que se abocan al abismo y al fin del engendro.
La próxima vez que, en una reunión de trabajo, me suelten que el equipo de trabajadores es una familia voy a pedir que me pongan otro ejemplo de grupo humano, más igualitario y sensato que el familiar. Intentaré no pensar en la familia Pujol ni en la familia Corleone (que comparten algunos rasgos), pensaré en que es posible colaborar en igualdad y compartiendo valores bellos y democráticos, que el grupo debe pensar en el bien común (ese concepto cada día más orillado en el discurso) y que la obediencia al líder no es sinónimo de perseguir el bien común. Y el bien común es el bien para la mayoría, que no es el bien para los poderosos. ¿Qué sucedería si, en una familia se confundiera el bien de la mayoría con el bien del cabeza de familia?

No he visto la película sobre los Panero, la veré. Gracias.
ResponderEliminarEl Cisne negro es lo último que he leído, es muy bueno, mucho, te deja pasmado de ver lo que no vislumbras.
El futuro no lo veo claro, ni con Illa, ni sin él, pero a mejor no observo que vaya.
Un abrazo
Suponiendo que Junts,es lo que queda de Convergencia, actua en consecuencia,es la Democracia.Si le sale bien o mal,ellos sabrán, pero son consecuentes con su electorado.
ResponderEliminarLa familia,es como todo,las hay buenas y malas.Procuro que la mía no sólo funcione,también que nos una el amor
Saludos