De aquélla educación pública catalana que fue pionera en los años setenta y ochenta del siglo pasado no quedan ni los rescoldos. Y parece que la pendiente hacia abajo no tenga fin. Incluso quienes confiábamos en el buen hacer de la Consejera Niubó estamos apesadumbrados. Apesadumbrados y tristes no solo por las escasas mejoras que ha aportado o la tibieza en afrontar los retos que le dejaron los gobiernos nacionalistas anteriores. Y ahora nos enteramos de lo que, en un país normal, sería un escándalo: el suceso bochornoso del Informe PISA 2026 (que son las pruebas diagnósticas que se pasan al alumnado de 4º curso de la Educación Secundaria). El informe de la OCDE denuncia la exención de alumnos catalanes para pasar la prueba tan elevada: un 23,2% del alumnado de Cataluña fue "dispensado" de hacer los exámenes. Y hay que decir que el alumnado que debía pasarlo no era su totalidad, si no tan solo un muestra seleccionada vete a saber como, ya que ni esto está bien explicado. Deb...
Este es el diario de un catalán no nacionalista, lo que podríamos llamar, siguiendo a Habermas, un patriota constitucional, partidario de la igualdad en la diferencia.