Ya sabrán ustedes que, tras múltiples reformas educativas, a día de hoy es posible promocionar de curso con cuatro asignaturas suspendidas y poco importa que esas cuatro sean catalán, castellano, matemáticas e inglés. Esta es la realidad de nuestra educación, tanto en primaria como en secundaria. Un niño puede pasar de la primaria a la secundaria con cuatro o más asignaturas suspendidas. Una vez en la secunadria, podrá seguir así hasta que al fin le den un certificado de estudios (que no es la graduación, si no un documento que acredita su estancia de cuatro años en un centro de secundaria). Con ésta acreditación no tendrá acceso a estudios superiores (ni Bachillerato ni Ciclos Formativos), aunque el sistema le pone al alcance unos pseudoestudios paliativos que, con mucha suerte, quizás le abrirán alguna puerta en el mundo laboral, pero obviamente en el sector precarizado. A fin de cuentas, pues, sucede algo dramático: el sistema educativo, cuya función según la ley es igualar las opor...
Este es el diario de un catalán no nacionalista, lo que podríamos llamar, siguiendo a Habermas, un patriota constitucional, partidario de la igualdad en la diferencia.