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MADRE, TENGO HAMBRE (o hazte oír si tienes hambre)

 

La pintora Frida Kahlo dejó escrito algo así como que "bebo para ahogar las penas. Pero las malvadas han aprendido a nadar". Ayer por la noche, serían las diez y pico, yo con el balcón abierto para mitigar el bochorno, escuché los gritos de un niño que andaba calle abajo: "mamá ¡tengo hambre! ¡tengo hambre! ¡No he comido nada desde el desayuno!".

 Las voces se alejaron y regresó el silencio en la calle estrecha, una ciudad pequeña, una comarca lejana y tranquila donde la vida parece transcurrir afable y ligera. Quizás se preguntarán: ¿qué tiene que ver la frase de Kahlo con el grito del niño? Puede que no lo sepa explicar razonablemente, pero estoy seguro de que algo tiene que ver. Esa mamá que escucha gritar a su hijo percibe una ayuda social que no puede evitar la escena nocturna. Algunos vecinos la ayudan a veces, pero tampoco así se sofocan los gritos del niño. Eso pasa en la España con esa economía como nunca, con menos parados que nunca, con una de las mayores tasas de crecimiento económico de la UE. En esta España cuyos datos económicos van viento en popa, hay un niño que grita "tengo hambre" a las diez de la noche. Los fantasmas, como las penas, vuelven.

Poco más tarde se escucha el retumbar de los petardos. La pequeña ciudad está en fiestas y las cofradías tiran la casa por la ventana, cena en la calle, fuegos artificiales, las fiestas del Santo Cristo de la Agonía. A la mañana siguiente doy con la información que Wikileaks ha difundido sobre la organizacién española Hazte Oír, que forma parte de una trama global tras la cual está el norteamericano Howard Center for Family, Religion and Society. La red, denominada Citizen Go, promueve los valores familiares y cristianos por el mundo, y para ello centra sus actividades en el combate contra el aborto y la cuestión LGTBIQ+, que por lo visto es el enemigo de la familia y del cristianismo global. Es común, entre las organizaciones ultraconservadoras, preocuparse mucho por los derechos de las posibles personas, las que aún no han nacido. Pero, una vez nacidos, interesan muy poco. Esas organizaciones muy cristianas, que yo sepa, nunca se han pronunciado contra la pena de muerte.

Es curioso el proyecto (¿abortado?) del Partido Popular para el reconocimiento del no nacido, que adquiere categoría de nacido y digno de ayudas públicas. Y no deja de ser curioso, también, que esas organizaciones tan conservadoras no se inquieten demasiado por el hambre de los ya nacidos. El hambre que ha empujado a esos miles de niños hasta la costa de Ceuta no les resulta conmovedora. No solo eso: se usa como munición para intereses tan espúreos como los réditos políticos que puede dar pintarles como "invasores" o incluso como "terroristas", en palabras de la señora Ayuso, declamadas des de su alta torre con vistas.

Sigo leyendo las informaciones que divulga Wikileaks: entre los donantes a Citizen Go, esa amalgama de organizaciones ultraconservadoras, aparecen nombres como el de Micaela Núñez Feijóo, Esther Koplowitz o Gonzalo Fernández de la Mora Varela, hijo de un ministro de Franco. Esos nombres son nombres en la sombra, personas sin cargo público a quienes jamás se les pedirán cuentas pero que están ahí, observando desde el otro lado de la barrera. No me cabe la menor duda de cuál de los hermanos Núñez Feijóo es el listo, cuál es el otro. Son esos donantes los que promueven el asalto político y mediático y judicial más apabullante contra un gobierno y, en este caso, contra el entorno familiar de un Pedro Sánchez cuyo mayor pecado no es ostentar la presidencia del gobierno español sino oponerse y resistirse al avance de las ideas ultraconservadoras que arrecian en medio mundo desde una presidencia. No se escatiman los gastos ni los esfuerzos para abatir al que se resiste. En nombre de los valores de la familia, Cristo y la libertad.

En esas redes "sociales" que han venido a intoxicar nuestra civilización se puede leer que Sánchez está hundiendo a España con un gasto desmesurado en "paguitas" a los pobres, a los extranjeros, a los sin papeles. Pero les diré algo: en el colegio en donde trabajo, el 70% de los niños y las niñas comen en el comedor escolar, y todos ellos gracias a la beca del ministerio. Y la inmensa mayoría de esas niñas y esos niños son autóctonos y, en el caso de no tener la beca de comedor, quizás también gritarían "Mamá tengo hambre" a las diez de la noche. Los países no se hunden jamás cuando alimentan a sus menores en edad escolar, sino todo lo contrario. Los países no se hunden cuando dan ayudas a los más jodidos, cuando invierten en salud pública y educación: los países se hunden cuando derivan esos servicios a grupos de inversores cuyo primer interés es el lucro. Y el lucro, curiosamente, es el interés de los donantes de Citizen Go y la galaxia de grupos entre los que está Hazte Oír que actúan en nombre de la familia y los valores cristianos.

A pesar de las enseñanzas de la crisis bancaria de 2008 y de la pandemia del COVID de 2020, parece que vivimos en una especie de amnesia insistente. Parece que la mayoría sigue fascinada por los beneficios de la especulación inmobiliaria, el confort de la modernidad y las pequeñas reivindicaciones corporativas, el ensueño pequeñoburgués de siempre. A este ensueño le perturban los pobres y el hambre, los extranjeros (solo los hambrientos), los de piel más oscura o los que profesan religiones distintas. Se vuelve a confiar en el poder del inversor. Incluso en un ambiente de trabajp como el mío, sumido en un barrio pobre, hay quién me asegura que Vox tiene la mejor propuesta para resolver el problema de la vivienda en España: liberalizar el suelo edificable y simplifcar los trámites. Léase: desregularizar. Y no es una suposición: la Consejería de Desregulación existe ya en las Comunidades Autónomas de Aragón y de Castilla y León. La "desregulación" es el sueño húmedo del capitalismo ultraliberal de estos días. No es el fin del capitalismo: es el capitalismo llevado hasta sus últimas consecuencias.

La desregulación que avanza y que seduce a toda clase de hombres y mujeres en España, en todos los segmentos sociales, es la expresión de la fe ciega en que el mercado se regula solo y para ello necesita estar desregulado. Com si no hubiéramos aprendido nada, como si jamás hubiéramos aprendido nada de nuestros errores, como si no hubiéramos escuchado nunca a ese niño que grita "mamá tengo hambre" a las diez de la noche en una calle de una ciudad de provincias en fiestas para celebrar el Santo Cristo de la Agonía.


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Este texto se ha escrito a partir de experiencias personales mezcladas con dos textos periodísticos: 

https://www.eltriangle.eu/2026/08/17/dirigents-de-grans-empreses-i-ministres-del-franquisme-van-financar-hazte-oir/

https://www.eltriangle.eu/2026/08/15/generacio-eclipsi/

Comentarios

  1. No podemos, no puedo, dialogar por aquí entre lo que es Sánchez o lo que es el Partido Socialista. Yo no puedo rebatir tu argumento porque Sánchez pertenece al PoSE, pero si puedo decir que para mi (para mi, no nos equivoquemos) no cumple con los parámetros del PoSE.
    No creo en lo de gobernar por decreto ley, o sea, por cojones, vamos a ser claros.
    Ni creo en que se pueda aguantar tanto corrupto sin despeñarlos del partido.
    Ni tampoco creo que aguantar sea lo viable, uno no es dios, y el ejemplo, no los consejos, son los válidos.
    Cada paso que No se dá, cada falta de presentación que no se lleve a efecto, cada poner a un sustituto para no quemarse, es, no te quepa duda dado que aquí vale lo empírico, un voto más a vox.
    Un abrazo

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