Dicen los señores de Volkswagen que van a cerrar el 25% de su producción. El dato tiene algo de ambiguo, aunque me imagino que no tardaremos en saber los pormenores: fábricas cerradas, modelos de coche que desaparecen, obreros que se van al paro, empresas subsidiarias al carajo, muchos más trabajadores al paro, etc. Otro golpe a la economía alemana y, por consiguiente, a la europea. En España no nos libraremos del desastre.
La noticia del cierre de una cuarta parte de Volkswagen insinua, también, que el problema es la bajada de ventas, relacionada con el aumento de ventas de los coches chinos.
Otra vez, de nuevo, los culpables somos lo de abajo. Ya éramos culpables del cambio climático por nuestra manía de persistir en usar nuestro viejo coche de gasolina y ahora caerá sobre nuestros hombros humildes el hundimiento de la fábrica alemana y el paro de nuestros vecinos. Lo cuentan de tal forma que casi consiguenn que me sienta culpable por no haberme comprado un Volkswagen cuando pude pero que quieren que les diga, nunca que me han caído muy bien los industriales alemanes que forjaron su imperio en la cuna del Reich, como tambien lo hicieron Siemens, Krupp, Benz, Boss, Basf, Bayer, Porsche o BMW.
Me dirán también que no es correcto sacar la factura del pasado nazi a estas alturas. Quizás sea cierto. Pero la verdad es que no consigo recordar qué han hecho los señores de Volkswagen por el bienestar, la democracia o los valores ilustrados. Y me pregunto: ¿despedirán también a un 25% de los altos cargos que viven como reyes? ¿se reducirán el sueldo los altos cargos de la empresa en un 25%? Si así fuera prometo no solo callarme (y luego borrar esta entrada en el blog): también prometo comprarme un cochecito Volkswagen para aplaudirles.
Recuerdo haber leído, no hace mucho, una breve historia del automóvil en la que se cuentan los trapicheos infinitos, las guerras y las mentiras de esta noble industria. Ríanse ustedes de otras corrupciones. Pero el asunto es que se me quedó algo referido a la llegada de los coches Toyota (japoneses) a los Estados Unidos de América. En los EUA había muchísimas marcas de coches enormes y apabullantes, muchas fábricas que daban trabajo a centenares de miles de obreros en el cinturón industrial, con sede en Detroit. Los coches norteamericanos disponían de grandes y rugientes motores que consumían una barbaridad de litros de gasolina. Hasta que la gasolina disparó su precio y entonces la gente se fijó en los Toyota, 100 veces más eficientes que los Chevrolet y compañía. Y los trabajadores norteamericanos empezaron a comprarse Toyotas. A medida que las fábricas de Detroit iban cerrando, en los EUA se divulgó la idea de que el americano medio que se compraba un Toyota era un traidor a la patria, como el catalán que habla en castellano cuando le parece más oportuno.
Ahora, el europeo medio que se compra un coche chino supongo que será acusado de traidor. Y me temo que Volkswagen se presentará como un garante del estado del bienestar, un alma cándida cuyo objetivo siempre fue la felicidad de sus obreros, la contribución a la economía social que mantiene a la Comunidad Europea y etc, no me cabe duda. No sería de extrañar que los jefazos de Volkswagen exijan subvenciones y ayudas para competir con la industria china que ¡oh, Dios! es un país comunista con una economía planificada. Pero el asunto es que los chinos hacen mejores coches y encima son más baratos. En una España con los sueldos más bajitos de la Unión Europea para la clase trabajadora, se le comunicará a la clase trabajadora que se endeude con un Volkswagen si quiere mantener el estado del bienestar o, de lo contrario, que no se lamente si ve como los servicios públicos menguan un poco más, ya que hemos tenido que salvar a los CEOs de Volkswagen, los que empezaron a hacerse de oro bajo el III Reich.
[He leído que la marca de automóviles china BYD le está ganando la partida comercial al Tesla de Elon Musk, y que Elon está muy ofendido, motivo por el cual sacará un cochecito Tesla por una tercera parte del precio de su modelo estrella. Aún así, el coche chino parece mejor y más fiable y además Musk es un tipo que cae mal. En un planeta en el que millones de personas pasan hambre y penurias de toda clase, es aberrante que un señor como Elon disponga de más de un billón de dólares. El turbocapitalismo de Musk (fabricante de coches y de cohetes), hermano del tecnofascismo que tenemos instalado en nuestro teléfono móvil, no es algo agradable ni que invite a comprarle cochecitos para engrandecer su fortuna sin sentido. Quizás algún día nos pedirán que salvemos a Elon y a sus Teslas.]
Ha cambiado el panorama y el león dormido hace tiempo que despertó.
ResponderEliminarCierto es que la WW se aprovechó de todo lo que dices, pero hoy los obreros de esa fábrica tienen 30 dias de vacaciones, un jornal digno, seguro de vejez y vacaciones.
Los chinos no.
Aquello sirvió para esto, esto, los chinos, todavía no lo disfrutan.
Salut