A través de un simpatizante del PSOE he recibido una encuesta que, en tono distendido y sarcástico, propone una serie de frases y se debe adivinar si son debidas a Alberto Núñez Feijóo, Santiago Abascal o Francisco Franco. Se trata de un divertimento con intención didáctica, claro está. Quién abra el juego y participe en él sabe lo que se va a encontrar así que, en realidad, es bastante inocente.
Les confesaré que he cometido tres errores, porqué hay afirmaciones que podrían estar en boca de cualquiera de los tres personajes sin chirriar nada. Se trata de frases conservadoras sobre la familia, la mujer o el socialismo. Si gustan, les dejo el enlace: https://actua.movilizate.org/surveys/abascal-feijoo-o-franco-sabrias-adivinar-quien-lo-dijo/?source=whatsapp-share&utm_source=whatsapp-share&utm_medium=social
El peor dilema ha venido al terminar la encuesta, cuando he recibido una respuesta automática del PSOE en la que me invita a mandar la encuesta a tres personas conocidas. He abierto la lista de contactos y he empezado a repasarlos. Les aseguro que me ha resultado bastante difícil encontrar a los tres candidatos. He descartado a los compañeros de trabajo, porqué de la mayoría de ellos desconozco sus filias y sus fobias políticas y prefiero no meterme en una lodazal. Hace unos años, estaba convencido de que la inmensa mayoría de mis compañeros de trabajo simpatizaban con la izquierda. Ahora ya no estoy seguro.
A veces les escucho hablar de bitcoins, de invertir en bancos raros que operan en paraísos fiscales y muy poco transparentes, o bien lamentar el exceso de paguitas que el gobierno da a los pobres sin pedirles nada a cambio (como limpiar calles, desbrozar bosques, estudiar cursillos o colaborar de algún modo en a seguridad ciudadana). Más de uno menciona al comunismo (o incluso al socialismo) como ideologías malignas, aunque quizás no sepan muy bien lo que dicen. Más de uno también cree que los pensionistas cobran demasiado. Me maravilla que un trabajador público manifieste este tipo de opiniones, o que se proponga eludir impuestos mediante la transferencia de una parte de dinero de su nómina a un paraíso fiscal. Lentamente pero con seguridad, las ideas más extremas de la derecha van penetrando en las mentes que antes estaban blindadas ante los discursos del neoliberalismo.
"El problema de mucha gente es que de Vox solo se quedan con las atrocidades que cuentan sobre emigración y pobreza, y se pierden la parte buena de su discurso", me espetó un compañero hace bien poco. Em puse rígido y me encontré mal enseguida. Varias horas más tarde seguía sintiendo un malestar opaco y extraño en el pecho.
Años atrás, los chiringuitos callejeros de Vox eran rechazados cuando se instalaban en una feria de Fiesta Mayor en un pueblo de Cataluña. Luego apareció la Aliança Catalana de Sílvia Orriols, que ofrece el mismo discurso que Vox pero cobijado bajo la bandera independentista. Como si la señora Orriols y el oscuro entramado de inversores que están tras ella nos permitieran una salida honrosa: ¿es usted de extrema derecha pero su catalanismo le impide votar a Vox? Vote a Aliança Catala y todo estará resuelto y en su lugar. Tanto es así que, un par de días atrás, la señora Orriols contó que su partido no se presenta a las elecciones nacionales españolas y que, por consiguiente, les recomienda a sus simpatizantes que voten por Vox. Se trata de no perder ni un voto. Los analistas de la cosa demoscópica deberán devanarse los sesos con los resultados de la elecciones del 29N, y deberán responder: ¿qué porcentaje de votos a Vox en Cataluña proceden de independentistas catalanes? Esa pregunta, imposible hace poco, ya es posible. Y oportuna. Otro ejemplo fácil de "la ventana de Overton", o cómo situar una pregunta impensable en el terreno de lo pensable.
Mientras voy bajando por la lista de contactos de mi telefonillo me doy cuenta de que va aser difícil mandar la encuesta divertida del PSOE a tres personas sin ningún riesgo de meter la pata. La cosa está tan polarizada y todo el mundo está tan crispado y tan susceptible que me quedo bloqueado. Porqué tampoco me atrevo a mandarle el enlace a las personas que sé que votan más a la izquierda del PSOE y que quizás me insulten por socialdemócrata y tibio, partidario de un partido más liberal que socialista o algo así. Me te mo que España es un territorio cada vez más difícil para la calma y el razonamiento.
En un instante durante mi búsqueda los tres destinatarios posibles para recibir ese inocente juego de adivinar el autor de las frases, de repente se me ha ocurrido una idea terrorífica. Me he imaginado que uno de esos tres destinatarios a quién tengo como contactos me responda: Esas frases pueden ser mías, porqué yo también creo que "la familia es la piedra básica de la nación". Les soplo la respuesta al autor de esta frase: la pronunció Franco el 31 de diciembre de 1953.
Es sintomático que, entre una cosa y la otra, la figura de Federico García Lorca esté tan presente. No creo que se deba solo a la película "La bola negra", que ya advierto de que no he visto todavía. O quizás sí, pero el asunto es que la figura del poeta (quizás el mejor poeta después de Homero según un tipo tan de derechas como Jorge Luis Borges) de repente está cada día en la mesa, en el sofá, en la cama. Muchos hablan de poeta andaluz como si lo hubieran leído o incluso leído a fondo: tanto quienes le admiran como quienes le detestan. El problema es que Federico actúa como un crisol, y uso aquí el crisol en sentido figurado: "El crisol es un proceso trasnsformador en el que una situación difícil o intensa depura, pone a prueba o transforma los sentimientos, las cualidades o la identidad de una persona". El crisol de las dos España, que quizás ya sean tres. La muy de derechas, la socialdemócrata y las más de izquierdas.
Federico es un cuerpo asesinado, una víctima, un hombre fusilado por una de las Españas y en nombre de valores conservadores. Mientras unos se identifiquen con una víctima y los otros con su verdugo, las Españas serán irreconciliables. De poco sirve recordar que Federico era admirado por el falangista y poeta Luis Rosales, o que él, a su vez, también sentía estima por el falangista Rosales. Eso ya nadie quiere escucharlo, solo se quiere ver el bueno y el malo, el amigo y el enemigo. No hay adversarios, solo enemigos. Y a los enemigos se les debe eliminar. Y se les debe eliminar como sea: con votos o con jueces o con bulos. Por fortuna, hasta el día de hoy, nadie ha nombrado a las armas todavía. Recemos para que la cosa siga así.
Ya ven adónde me ha llevado el ejercicio, que incialmente parecía fácil y divertido, de compartir la encuesta del PSOE con tres conocidos. Me ha llevado a sentir miedo e incluso algo de incredulidad, como si no pudiera aceptar que la realidad sociológica de España es lo que me produce más incertidumbre y más temor. Si ganan los unos, eso será un régimen muy bestia de recortes sociales y de pérdida de derechos civiles. Si ganan los otros, los unos lo encajarán muy mal y plantearán un escenario irrespirable. Los españoles nos precipitamos, alegremente y con poca consciencia, hacia un escenario de odio y de enemigos irreconciliables del todo.
Me han entrado ganas de borrar la mayoría de mis "contactos" en el telefonillo y creer, indolente y quizás algo soberbio, en que cuando vuelva a anotar una nueva lista, en un futuro incierto, ya todo eso se habrá pasado y volveremos a ser ciudadanos y ciudadanas que valoran la convivencia y la vida en paz con el distinto, el diferente, el discrepante. Ya sin enemigos.

Comentarios
Publicar un comentario