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LA PARADOJA DEL CONSERVADOR ESPAÑOL

Se dice que uno es conservador cuando prefiere que nada cambie. Se dice que lo opuesto al conservador es el progresista, el que prefiere el cambio. Generalmente, se le atribuye al conservador un talante derechón y tradicionalista, amante de los toros y del fútbol, de la mujer en casa, el aborto prohibido por inmoral y la pena de muerte aprobada por moral, la peineta y la sardana ( la sardana si usted es conservador español en versión catalana). El conservador solía ser carlista, de los fueros y de lo nuestro. Se piensa que el progresista es de moral ligera, ecologista, partidario del matrimonio igualitario, tolerante con las disidencias, partidario del derecho a la eutanasia y más bien ateo. O agnóstico. Se piensa que el progresista ama la libertad como el mayor bien posible.

A día de hoy, en España, las cosas se han complicado. En España hablan más de la libertad los conservadores, del mismo modo que en Argentina el señor Milei grita, con ahínco leonino "libertad, carajo". Los progresistas usan poco la libertad: aquí todos pagan impuestos, todos somos iguales tanto si nuestro color de piel es distinto, nuestra religión otra, nuestra nacionalidad de origen distinta. La libertad y la igualdad siempre han tenido un conflicto, aunque ambos conceptos formen parte de la tríada de la Ilustración: libertad, igualdad, fraternidad. La democracia siempre es un terreno de debate y este debate nunca se va a terminar.

Dijo el señor Alexis de Tocqueville (ya en 1835) que la democracia solo puede florecer en las comunidades con un fuerte sentido de la democracia y de la igualdad. Y he ahí, quizás este sea el problema español: quizás España no sea un lugar de convicciones democráticas. Y eso explicaría el sesgo profundamente antidemocrático del secesionismo catalán, que se fundamentó en la superioridad racial de los catalanes frente al resto de la ciudadanía española, y que pretendió que un voto de más era suficiente para la secesión: el votismo solo es una perversión de la democracia, una aberración. La democracia es consenso y pacto entre distintos y su objetivo es convivir como iguales en las diferencias.

El dilema del progresista español es que ahora mismo se siente conservador y prefiere que siga el sistema actual. El dilema del progresista español es que no le gusta la libertat de la señora Ayuso para tomarse unas cañas mientras ve como se queda sin médicos en los ambulatorios, mientras ve como se promociona la educación privada y como se van privatizando, uno tras otro, los distintos servicios que fueron públicos y universales, pagados con los impuestos de todos. Es cierto: la libertad ha cambiado de bando, cosa que un antiguo Lenin ya advirtió cuando dijo que la libertad solo favorecía a los ricos y a los poderosos. Que la libertad es la exigencia de los depredadores para seguir depredando sin tasa.

Todo el mundo sabe lo que sucederá con un hipotético gobierno español partidario de la libertad: les regalará la libertad a los ricos y a los poderosos, a los magnates y a los mangantes, se aliará con la oscura coalición de la ultraderecha internacional y les comprará muchos misiles y avioncitos de guerra a los empresarios guerreros del señor Trump, que quiere libertad para vender armas. El dinerito para las armas deberá salir de las arcas de la cosa pública, y a más aviones y más tanques y más drones, menos sanidad, menos escuela y menos pensiones. En nombre de la libertad de Europa para defenderse de los malos.

El progresista español lo tiene jodido: en todas las redes sociales se presenta al progresista como a un tipo frustrado y resentido y anticuado. La señora Ayuso opina que el socialismo es un trastorno psicológico o una enfermedad que quizás se puede tratar con medicación y terapia, tal como algún obispo cree que se puede tratar a la homosexualidad. Entre la juventud parece que mola más ser un poco facha, es más divertido y se liga más siendo facha, es más cool. Un concierto de Hakuna es muy guay e incluso el Papa León se trajo a los Hakuna en el Bernabeu: no os vayáis a creer que el Papa es progresista, como algunos comunistas os dicen, lo dejó bien claro en su discurso en el Congreso: la eutanasia y el aborto están mal vistas por el Señor. El Papa tiene un par de huevos y no se corta. ¡Viva el Papa!

El progresista español está pensando en votar conservador en cuando haya elecciones y conservar al PSOE de Sánchez, pero no lo tiene fácil y está hecho un lío. Quizás debería leerse programas políticos en vez de mirar youtubers, pero leer ya no está de moda, la lectura parece cosa trasnochada y viejuna. Lo dijo uno de los fundadores de MAGA en los Estados Unidos: la izquierda ha ganado las universidades y el mundo académico y la prensa progresistas, pero nosotros hemos ganado la calle y las redes: Youtube, X, Facebook, TikTok, Instagram y las demás son nuestras. Las tabernas también son nuestras. Nosotros ganaremos. Incluso un tipo tan mediocre y tan rancio como el pobre señor Feijóo lo sabe, aunque se prodigue poco y mal por las redes y muy mal por las tabernas. Otros lo hacen por él y él se limita a esperar en su guarida de la mediocridad.

Si usted duda entre ser progresista o conservador no lo tiene nada fácil. Bueno, eso nunca ha sido nada fácil en España, ya que la Falange de José Antonio se presentaba como un partido revolucionario e incluso anticlerical, antimonárquico y opuesto a la economía especulativa. Quizás lo difícil sea ser español y democrático a la vez.

Comentarios

  1. Unos pensarán que ya está bien mantener los corruptos que están en el poder, otros convencidos de que la corrupción es persistente, votarán por la sustitución a sabiendas de que lo que viene no será mejor.
    Particularmente me importa un carajal la Sra Ayuso, ella manda en su factoría, que no es esta.
    Feijoo no está peparado, no es ningún secreto, y lo que viene será duro para quien gane, o se mantenga en el poder, tampoco lo es.
    Ya no es mi guerra, Lluis, no la es. Yo la empecé a los ocho y medio, tendo a trabajar a una panadería, donde ponía cincuenta cubos de agua por un saco de harina, pero el agua iba a buscarla a un pozo y tenia que elevarla hasta la bañera de la amasadora. Allí empecé mi guerra, esta le toca a los jóvenes y menos jóvenes, que han de luchar por lo suyo, al menos para no perder lo ganado en aquella, pues sino se lucha (revolución permanente) lo ganado se pierde sin remisión.
    No seré yo quien vaya a votar. Este me ha engañado y los demás partidos no me representan.
    Tengas salud

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    1. La opción de no votar porqué no me siento identificado con ninguna propuesta no solo es legítima, yo la he practicado durante mucho tiempo. Sin embargo, ahora (quizás sea la edad) creo que debemos pensar más allá de nosotros y en el futuro, aunque eso ya nos interese poco, pero están los que vienen detrás y que merecen la mejor opción dentro de lo que hay.

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  2. Te leo y ya no sé si soy de izquierdas o de derechas. Es lo que me faltaba, después de perder el interés sexual.
    Saludos

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  3. Es curioso, tú eres joven, esa cruz de San Andrés la tenemos los que nacimos en los cuarenta en nuestro subconsciente, era la de los Requetes:por Dios, Por España y el Rey....

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    Respuestas
    1. La Cruz de San Andrés es todo un tema. La han usado los independentistas durante el procés, la llevaba la aviación franquista, la puedes encontrar en cualquier grupo más o menos extremista, la usa una empresa catalana que hace zapatos y gafas...

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