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SAN FERNÁNDEZ, MÁRTIR Y MARIANO

Foto: El Triangle

El señor Fernández (Jorge Fernández) va dando charlas piadosas y presenta su libro "El tiempo de María. Apariciones marianas en España, Francia y Portugal." A la espera de su juicio por múltiples fechorías durante su época como ministro (camino del martirio sanchista y por consiguiente de la santidad), el devoto político redacta un texto sobre milagros y apariciones y lo presenta por las parroquias de España, como la de Sant Jordi en el barrio barcelonés de Vallcarca. Esta parroquia es conocida por ser el núcleo de las agrupaciones más rancias y conservadoras del catolicismo catalán. El chascarrilo viene solo: Vallacarca, la parroquia carca.

Cada uno debe escribir sobre lo que conoce bien, y Jorge sabe bien de lo que habla cuando habla de milagros. Él mismo ha sido bendecido por algunos milagros que, graciosamente, Nuestro Señor le ha concedido. Ustedes recordarán al ángel Marcelo, el que le guiaba hasta encontrar un agujerito en donde aparcar el coche, que es un milagro verdaderamente milagroso en nuestras ciudades. Dice Jorge que la casualidad es uno de los pseudónimos de Dios así que ya lo saben: cuando encuentren aparcamiento cerca de su casa denle gracias al Creador, o sospechen de la intervención de un angelito o de un querubín aparcacoches.

Sin embargo, el primer milagro documentado del bendecido Jorge es aquél en el que consiguió dejar tan perplejo como aturdido a un ministro del Interior francés. Ya se sabe que los franceses son ateos e impíos y que rebanan el cuello de los reyes por la gracia de Dios. San Fernández se llevó al ministro francés a un aparte y allí le mostró una estampita de la Virgen a Bernard Cazeneuve. Por lo que parece, el francés acompañó a su homólogo español hacia el rincón al que le empujaba Jorge con cierta prevención, y más todavía cuando Jorge se metió la mano en el bolsilllo para extraer... una estampa de la Virgen milagrosa. "¿Conoce usted a esta joven?" le espetó el español al francés. Ante el silencio helado de Cazeneuve, Jorge le sonrió: "Debería conocerla y amarla". Eso le dijo. O algo así.

Para un hombre como Cazeneuve, ilustrado y con un currículum político extenso y envidiable, socialista, la escena debió de ser insuperable. Me atrevo a pensar que Cazeneuve debió pensar que en España seguían abismados en tiempos medievales y tenebrosos, atrasados, oscurantistas, que la supuesta modernidad de España era un espejismo, pura propaganda que oculta el fondo atávico y franquista, de obispos y ministros del Opus Dei, capillas con velas, rezos antes de empezar el consejo de ministros y rosario en el bolsillo derecho.

Jorge dejó el ministerio y, durante un tiempo, fue el ejemplo de esa España viejuna y carrinclona de misales y caridad bien entendida. Pero los tiempos pasan y el viento gira, y ahora esa España rancia que huele a sagristía vuelve por donde se fue, y otra vez está ahí el fervor católico que nos defiende de la invasicón o de la gran sustitución o de la degeneración del laicismo. Las raíces cristianas de Europa, nos dicen, olvidándose de que la Europa democrática y moderna surge de la privatización de la religión y de los valores de la Ilustración y de los Derechos Humanos. El laicismo está tan jodido como la democracia, como la ética: Jorge vuelve a la carga con un libro sobre apariciones marianas, Santiago promete nuevas cruzadas y reconquistas (re-reconquistas). El tiempo de los políticos intelectuales y racionalistas ya pasó, ahora regresan la fe y la oscuridad del misterio, la cruzada contra los infieles y la batalla contra los woke. El retorno del imperio, muera la inteligencia y viva Dios.

Dijo San Agustín: "si lo comprendes, no es Dios". Podríamos añadir: si lo comprendes, no es España.

Comentarios

  1. Está visto que que la religión y la política no deberían ir de la mano: A Dios lo que es de Dios, y al Cesar, lo que es del Cesar.
    Ahora bien, si me pones como ejemplo un señor del OPUS, te diré que a la Obra no le es apetecible que sus acólitos le nombren, y este, patán arrogante, siempre la lleva en la boca.
    No pasa lo mismo con Nuria de Gibert, o con Espadaler, o con Trillo, Tocino, o la Méndez, ni Romay Beccaría...ninguno de ellos/as ha enseñado estampitas ni hecho el idiota hablando en su rango laboral, de sus cuestiones espirituales, salvo este, insisto, patán.

    Sé, me consta, que nos gobiernan los últimos de la clase, los que han falsificado currículums, los que que dan su palabra porque no desean jurar, los que prometen y los que hablan en nombre de los desheredados, júntalos, por favor, con el Fernández Díaz, podríamos añadir sin llegar a San Agustín: si lo comprendes, no es España.
    Salut

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  2. En Andalucía, la composición que nos muestras, se le llama hacer un altar.Tambien es típico de los toreros,donde rezan antes de jugarse la vida.Tu parte sureña debe ser,los genes,es curioso
    Saludos

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