Ir al contenido principal

EL PRIVILEGIO DE LLAMARSE JORDI

Jordi es el alcalde una ciudad, catalana y de los alrededores de Barcelona. Jordi llegó a la alcaldía tras un periplo de claroscuros y triquiñuelas, pero es el alcalde al fin y al cabo. A Jordi le gusta mucho exhibirse en las redes, que usa sin tapujos para aumentar su popularidad y su autoestima. Eso no se le puede reprochar sin que tengamos que reprochárselo, a la vez, a miles de cargos políticos que abarcan todo el arco ideológico. Aunque, dicho sea de paso, jamás sabremos cual es la ideología política de Jordi, ya que su posicionamiento ideológico, al más puro estilo postmoderno, se oculta tanto como se muestra su imagen.

En su apabullante discurrir por las redes sociales, Jordi suele confundir lo público con lo pivado, a veces de un modo indescifrable y otras de un modo demasiado obvio, y con intenciones espurias cuando no aviesas. Sin embargo, Jordi dispone de un enjambre de defensores que -cobrando o de gratis, por puro amor al líder- se preocupan tanto de aplaudir sus intervenciones como de retorcer al desprevenido incauto que, por despiste o con intención, osan cuestionar sus maniobras.

Ahora me voy a permitir un cuento con moraleja, para luego regresar a Jordi. 

Érase una vez una administrativa del Ayuntamiento cuya madre enfermó de una enfermedad grave, y la administrativa (vamos a suponer que se llama Montserrat o Montse) se vio en la necesidad de cuidarla, ya que Montse consideró que esa era su obligación moral. Para poder atender a su madre enferma, Montse pensó que lo mejor sería no acudir al trabajo cada día si no solo cuando pudiese, y que el resto sería teletrabajo, en los días y las horas que le dejase libre el cuidado de la dependiente. Tras decidir esa opción, Montse se lo comunicó al alcalde Jordi.

Jordi quedó perplejo durante unos segundos, luego esbozó una sonrisa gélida y luego lo consultó con la asesoría técnica. El veredicto fue rápido, de modo que, poco más tarde, Jordi mandó llamar a Montse a su despacho y le contó la resolución: "Querida Montse, carraspeó, como sabrás, existe una fórmula administrativa para esas situaciones, y esa fórmula se llama Permiso para atender a un familiar enfermo o dependiente. Lo puedes consultar donde quieras". Montse se frotó los ojos y por un instante creyó que el mundo se le desplomaba encima de la cabeza. "Verás, prosiguió Jordi, a quien no se le escapó la mirada perdida de su empleada ni las perlas de sudor frío que rociaban su frente, verás Montse: ocupas un cargo público, sufragado con el dinero público, el dinero que proviene de los impuestos que paga la ciudadanía. El deber de los empleados públicos es atender a la ciudadanía que le paga, y tu sueldo, de casi mil euros, no es baladí. Todos los empleados públicos debemos observar con la máxima responsabilidad nuestras obligaciones y, más aún, debemos ser un ejemplo en lo que se refiere a lo público. En tu caso, pues, lo correcto y lo ejemplar es que te pidas el permiso para atender a tu madre y, cuando la situación cambie, te podrás reincorporar a tu puesto y volver a cobrar tu sueldo".

Y, colorín, colorado, ese cuento a su fin ha llegado. De modo que, como dije, ahora regreso a Jordi, el alcalde.

El alcalde Jordi se vio, un día, en la penosa situación de tener que atender a un familiar enfermo y eligió lo correcto según su moral, que es la mayoritaria: eligió cuidar del enfermo. Sin embargo, Jordi no se pidió el permiso y siguió en su puesto de alcalde, con la nómina mensual pertinente. A la vez multiplicó su presencia en las redes contando las vicisitudes y los pesares que, cualquiera que haya tenido que cuidar a un enfermo grave, conoce: ¿cuántos no hemos estado haciendo malabares, sufriendo estrecheces y acompañando a un enfermo grave? Muchos sabemos lo que es pasar días y noches en los hospitales, lo que significa acercarse al abismo del otro, al abismo de uno mismo, al dolor inexpresable muchas veces, al olor de los desinfectantes y los medicamentos, a la pena que se atraganta en los lacrimales. Yo lo tuve que hacer dos veces ya, y no publiqué ni una sola foto mía en ninguna red, aunque eso solo es una opción personal. A veces acudía a mi puesto de trabajo sin haber pegado ojo, a veces exhausto. Vi a mi alrededor a familiares de enfermos que dejaron de trabajar, y conozco muchos casos de personas que se pidieron el permiso para atender al familiar. Jamás vi a nadie como Jordi, capaz no tan solo de usar su privilegio si no de estamparlo en las redes con orgullo y sin vergüenza, jugando a la víctima con impudor desmedido, rozando la obscenidad.

Muchas preguntas se me han ocurrido para el alcalde Jordi, y aquí solo he apuntado algunas: ¿todo es lícito en política? ¿Hay un límite en la exhibición del dolor? ¿La exhibición del dolor ajeno -o del propio- permite soslayar un acto de prepotencia y de desprecio al servicio público?. Y por último: si esa moral es posible en un cargo público de importancia más bien alta (en esa ciudad viven más de doscientas mil personas) ¿qué otras consecuencias puede tener el soslayo de la legalidad?

Jordi hubiese recibido mi aplauso y mi admiración de haber actuado según la norma, de la que él es representante y cara visible, pero tras haber obrado como un privilegiado que oculta el abuso tras la exhibición del dolor no tiene mi aplauso ni mi admiración.

Entristecido por todo el asunto, me pregunto con pavor por los tiempos en que vivimos y sus nuevos parámetros morales: son centenares quienes le aplauden y le vitorean, y quienes están dispuestos a insultar al que pregunta por la ética y la legalidad de la opción de Jordi. No solo porqué existe la figura del teniente de alcalde -prevista para ese tipo de situaciones, entre otras- si no por el impudor exhibicionista, por la obscenidad usada como herramienta de propaganda electoral desmedida. 

Cuando alguien cuestiona la maniobra de Jordi, sus palmeros virtuales responden mediante el sofisma: ¡hay que ser muy mala persona para criticar a un hombre que sufre!. Yo espero que alguien vea la diferencia: nadie cuestiona al alcalde por cuidar a un familiar. Se le cuestiona por dotarse de un privilegio nada democrático y por enmascarar el privilegio tras la exhibición impúdica del dolor.

Comentarios

Entradas populares de este blog

EL INSOMNIO DE ISABEL

Quizás Isabel no duerme y siempre está atenta, la desvelada centinela de los valores patrios, que también son los del Occidente cristiano y biempensante. La niña Isabel ha oído en las noticias que dos mujeres (dos mujeres del servicio) han denunciado al senecto Julio Iglesias por tocamientos, abusos y vejaciones y acoso sexual. ¡Ah! ¡Eso sí que no! Ahí está Isabel, dispuesta a menospreciar a las mujeres agraviadas y, de paso, arremeter contra la siniestra izquierda (valga la redundancia). Escribe Isabel, rauda y airada, a mediodía (mientras se toma la cañita bien merecida en una terracita madrileña cerca de la Puerta del Sol y orientando la cara hacia el astro): "Las mujeres violadas y atacadas están en Irán, con el silencio cómplice de la ultraizquierda. La Comunidad de Madrid jamás contribuirá al desprestigio de los artistas y menos, al del cantante más universal de todos: Julio Iglesias". (Las comas gramaticales no son el punto fuerte de la escritura ayusista). Tras escrib...

ELS NAZIS PASSEGEN PER SENTMENAT

Una organització nazi o més o menys nazi lloga un local a Sentmenat per fer-hi la seva presentació a Catalunya. Es tracta de Núcleo Nacional. El dia de l'esdeveniment, joves antifeixistes de la zona van a anar-hi a plantar cara: la testosterona no falta mai en cap bàndol, tal com ja passava en temps de cromayons i neanderthals. La veritat és que no sabia res de Núcleo Nacional i em poso a remenar per la xarxa. I descobreixo que és un grup sorgit arran de les manifestacions contra Pedro Sánchez a Madrid, convocats per protestar contra la llei d'amnistia. Infereixo que Núcleo Nacional és un altre dels grups a l'òrbita de Vox. Em pregunto perquè sento aquesta atracció morbosa per l'ultradreta des de fa temps i llavors recordo allò de Nietszche: vés amb compte quan mires a l'abisme, perquè l'abisme et podria retornar la mirada. Em va començar a passar durant el procés independentista: em vaig obsessionar en mirar els seus vídeos i els seus eslògans, les seves barbar...

¿MADURO O INMADURO?

Se sabe, des de mucho tiempo atrás, que la primera víctima en cualquier conflicto es la moderación. Pero uno diría que la eliminación del término medio ha empeorado y ahora la norma es posicionarse en cualquiera de los dos extremos, por extremos que sean. La ciudadanía catalana lo vio durante el procés, en el cual unos se peleaban por ser los más radicales independentistas y los otros por ser los unionistas más pura sangres. Yo mismo, sin ir más lejos, creé ese blog que casualmente se titula "Diario de un unionista", en donde, a pesar de posicionarme de forma clara contra la independencia catalana, siempre usé argumentos y razones y en donde jamás grité "¡Viva España!" ni elogié las oscuras gestas de Don Pelayo como forma de expresar mis ideas. Las ideas son complejas, la realidad es compleja. Cualquier simplificación es un insulto a muchos siglos de pensamiento racional. Del mismo modo que cualquier seguridad inquebrantable insulta la obra de Montaigne, un autor im...