Se cuenta que el joven Jean Jacques Rousseau se tendió, una tarde, bajo la sombra de un árbol para pegarse una siesta. Como el sol brillaba demasiado, dispuso una hoja del periódico encima de su cabeza. Cuando despertó, leió el periódico que le había ayudado a la siesta. Allí encontró la convocatoria de un concurso literario convocado por la Academia de Dijon dedicado al ensayo, cuyo tema debía ser la respuesta a la pregunta: "¿Cuál es el origen de la desigualdad entre los hombres, y si es respaldada por la ley natural?". Jean Jacques escribió entonces el Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres, que le convirtió enseguida en una celebrity en toda Europa. Para Rousseau, la sociedad civil es una trampa perpetuada por los poderosos sobre los débiles, de modo que puedan conservar su poder y riqueza.
Muchas veces creo que se debería releer a Rousseau, sobre todo en estos tiempos tristes y oscuros, en los que se engrandece la brecha entre débiles y poderosos, esos tiempos de turbocapitalismo rampante y de tecnofascismo que permiten que exista el primer hombre billonario de la historia, cuya existencia convive con centenares de millones de hombres y mujeres que viven en la miseria y con hambre y, a su vez, fascinados por la riqueza y el consumo, pegados a una pantalla que les trasnmite mensajes a favor de los poderosos, a quienes terminan por admirar y por votar. En este mundo, Rousseau parece haber quedado hundido y ensimismado. A no ser que alguien lo convierta en un meme. Pero aún así creo que debería releerse.
Pienso esas cosas mientras veo, des de mi sofá, las imágenes de miles de jóvenes marroquíes lanzándose al mar para entrar en Ceuta, que es la puerta de Europa. Aunque nosotros no lo tengamos muy claro, para estos jóvenes Europa es un lugar de paz, derechos y oportunidades, el escenario de una vida mejor. Puede parecernos una mirada naif y demasiado ingenua, pero des de su punto de vista es así. Lo que me choca de esta escena, más allá del impacto emocional de ver el rostro de la miseria y la desesperación en primer plano, es la respuesta que se da por parte de quienes, como yo, la contemplan des del sofá y se levantan, de vez en cuando para abrir la nevera y sacar algo fresquito. El señor Trump dijo que Españá "está siendo invadida", y le faltó tiempo al señor Feijóo para hablar de "invasión". A ninguno de los dos se les ocurrió que "invadir" es algo que jamás han echo un puñado de chavales cuya única indumentaria es un bañador y una camiseta, su única arma el hambre. Se pueden poner muchos nombres a esa acción, pero la "invasión", des de luego, no es uno de ellos. Y sin embargo ahí está, y nadie se la discute. Ya me perdonarán, pero lo único que se parece a una invasión que yo veo en Ceuta es, justamente, la presencia de enclaves españoles en África, recuerdo de un pasado colonial y militar.
Las ideologías dominantes usarán el salto a Ceuta como un nuevo argumento contra el gobierno, un nuevo argumento contra los pobres y otra apología de las fronteras y su defensa armada. Que el gobierno español esté en manos de un partido que consta como socialista les va de maravilla para un relato en el que se mezclan conceptos de toda clase y todos destinados al odio, a generar discursos identitarios, miedo y reacción airada. Combustible para las tertulias de taberna o de plató televisivo (que son más o menos lo mismo), pólvora para los influencers de la derecha alternativa que cada vez es menos alternativa y más derecha convencional. Fíjense ustedes en que el incidente de Ceuta ya ha sido usado por varios gobiernos de ultraderecha europeos -y antieuropeistas al mismo tiempo- para plantear la suspensión del espacio Schengen (una forma burda y oportunista de poner a la Unión Europea contra las cuerdas), y por el partido utranacionalista Junts per Catalunya, que aprovecha la ocasión (aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid) para exigir, otra vez, el control de la "frontera" catalana. Regreso un instante al señor Feijóo, que hace poco sugirió que la identidad cultural española está en peligro por la elevada inmigración. El independentismo catalán lleva muchas décadas sintiendo la amenaza de la inmigración (andaluza, murciana, extremeña, gallega, latina o magrebí) y temiendo por sus tradiciones y su lengua.
En las noticias sobre Ceuta veo que los partidos de la derecha extrema animan a la gente a defenderse por su cuenta y dicen "solo el pueblo salva al pueblo", e incluso rescatan y se apropian de un eslógan del antifascismo histórico: "No pasarán", les dicen a esos miles de miserables que llegaron exhaustos a una playa con un bañador y su infinita miseria a cuestas. La desfachatez que se necesita para subvertir el "no pasarán" y transmutarlo en un eslógan fascista es infinito y desvela una amoralidad sin límites.
Las ideologías ultraneoliberales y ultranacionalistas se han encontrado en un marco conceptual y léxico que les facilita su propagación. Es posible que la desvergüenza chabacana y locuaz del señor Trump les esté facilitando las cosas: es significativo que Trump hable de "invasión" poco ante de que esa palabra suene en la boca de Feijóo, cuando uno pensaba que solo la iba a proncunciar alguna de las mentes calenturientas de Vox. Aunque les voy a contar lo que de verdad me preocupa a mi, que no es lo que digan estos fantoches de la política; lo que me preocupa es que algunos de mis compañeros de trabajo (docentes en un centro de alta complejidad en un barrio periférico, pobre y multicultural) usen los mismos términos, o suelten que "España se está hundiendo" por culpa del socialismo y las paguitas a los extranjeros, paguitas que se deberían eliminar enseguida. Un dato: en este centro del que les hablo, cerca de un 70% del alumnado come cada día en el comedor escolar con una beca pública. Están becados latinos y magrebíes, es cierto, pero la mayoría de los becados son niños y niñas autóctonos. ¿De qué estamos hablando?
Hace pocos días, el grupo de Vox que tiene pillado al gobierno regional andaluz, consiguió una pequeña modificación normativa que afecta a los chicos internos en centros para menores. Se lo cuento en pocas palabras. Estos menores reciben una paga de 17 euros semanales para sus gastos. Pues bien, a partir de ahora, la paga de 17 euros solo la recibirán los menores de nacionalidad española. Se trata de la primera medida visible de la "prioridad nacional". Dicen los políticosd andaluces que esa medida tan audaz como patriótica les permitirá ahorrar 180.000 euros al año. Ya me dirán ustedes qué son 180.000 euros al año para el presupuesto de la Comunidad andaluza: es exactamente el sueldo de dos consejeros. Efectivamente: la medida no solo es vergonzosa y abusona y de una moralidad nula, también es irrelevante. Pero sin embargo consigue situar el asunto en el debate público, abrir una discusión que cuestiona derechos o, mejor dicho, que cuestiona los Derechos Humanos.
Esa batalla cultural que plantea la esfera ultraneoliberal y que, a partir de ahora me voy a permitir llamar fachosfera es una batalla contra los Derechos Humanos, ni más ni menos. Estábamos habituados a vivir en un mundo de democracias liberales, multilateralismo, diálogo y, especialmente, respeto por los Derechos Humanos. La fachosfera trabaja contra los Derechos Humanos en primer lugar. Lo demás caerá por añadido, por sí solo.
Hay que ser optimista, pero lo justo. Todavía nos queda algo de democracia aunque esté en riesgo y cada vez sea más una democracia solo formal, sin contenido social ni igualitario. Pero a la vez hay que estar atentos y ser conscientes y precavidos, y debemos analizar las palabras que nos llegan y que repetimos sin pensarlas.
Les voy a parafrasear un poema de sobras conocido, y disculpen la licencia:
Cuando vinieron a por los magrebíes de los centros de menores no me levanté y me quedé en mi casa, yo no soy un menor magrebí. Cuando vinieron a por los pobres que obtienen becas de comedor no me levanté y me quedé en mi casa, yo no soy un pobre becado en el comedor escolar. Cuando vinieron a por los latinos que no hablan catalán no me levanté y me quedé en mi casa, yo no soy un latino que no habla catalán. Cuando vinieron a por los que no pueden pagar su alquiler no me levanté y me quedé en mi casa, yo sí puedo pagar mi alquiler. Cuando vinieron a por las mujeres que usan el velo no me levanté y me quedé en mi casa, yo no soy una mujer con velo. Cuando vinieron a por los trabajadores que están de baja no me levanté y me quedé en mi casa, yo no estoy de baja. Cuando vinieron a por los trabajadores extranjeros sin papeles no me levanté y me quedé en mi casa, yo no soy un trabajador extranjero. Cuando vinieron a por los jubilados porqué cobran demasiado no me levanté y me quedé en mi casa, yo no soy un jubilado. Cuando vinieron a por mi ya no había nadie que se levantara por mi.


Creo, amic Lluis, que el verdadero punto de inflexión fue la invención de la propiedad privada. Se me da que el primer hombre que cercó un terreno y dijo 'esto es mío' dio origen a la sociedad civil y, con ella, a las leyes escritas para proteger las propiedades de los que más tienen.
ResponderEliminarY creo que la ley no nació para buscar la justicia, sino para institucionalizar la ventaja de unos sobre otros. Y sigo creyendo que hay una lejania aceptada entre lo "IUSTUS" y lo "HONESTUS", pues justo es lo que dice la Ley (Iusticia), pero esa misma Ley que aprueba la tenencia y ganancia de miles de millones puede provenir de formas que no son "honestas" (la trata de esclavos, por ejemplo).
Por otra parte, Lluis, lo que planteas toca el corazón de la política del miedo: el marco mental, lo que ahora se denomina "framing". Quienes usan la palabra 'invasión' no están describiendo la realidad física, lo sabemos todos, sino buscando una reacción emocional rápida para movilizar el voto desde la amenaza, el voto del "miedo".
Lo que nos hablas de los 17 euros es, simplemente, política de vuelo bajo, como bajos, de vuelo corto y de final abrupto son los postulados de VOX, y digo postulados porque todavía no he visto su programa, y dudo que lo tengan, salvo estas payasadas.
Por mi parte voy a llamar "fachosfera" a ciertos núcleos. Cierto que veo y hay, a mi pesar, otros que también utilizan métodos similares ( me refiero a la prensa) pagados por el "sistema", así ahora se creerá un canal de TV, que usará quien ahora manda, pero que en un futuro utilizará quien detente el poder, eso es seguro, de la misma manera que cada esfera crea su "facho" a su imágen y semejanza, y ahí es donde cojo , pego y hago mia esa frase que nos dejas: "Pero a la vez hay que estar atentos y ser conscientes y precavidos, y debemos analizar las palabras que nos llegan y que repetimos sin pensarlas".
El poema sigue vigente. Sólo hay que cambiar la causa.
Un abrazo¡
PD: Me viene a la memoria, bueno he tenido que ir a uno de sus libros, MARIO BUNGE: Filosofía Política.
ResponderEliminarCuando pienso en esta masa de personas, todas jóvenes, todas en busca de futuro, todas hacia Europa, recuerdo las palabras de Bunge: "Las religiones resultan útiles al "establiishment" político porque todas son conservadoras. Los partidos socialdemócratas europeos han sido víctimas de su propio éxito al cosntruir el Estado de Bienestar, el cuál los jovenes (los que quieren venir) dan por sentado, y por el cual, en consecuencia no se sienten agradecidos, sino que se creen con el derecho a ser partícipes (sin haber colaborado). Pg379.
PD: Creo que es una visión interesantísima de lo sucedido y que da para mucho análisis.
Otro abrazo y perdón por el rollo
La cita es muy buena, buenísima. Tengo que pedirte la referencia del libro de Bunge para ver si lo encuentro.
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