Hubo un tiempo, a finales de los años 60 y 70 del siglo pasado, en el que la renovación pedagógica catalana fue el faro de la educación española. Cualquiera diría que las escuelas catalanas (solo algunas escuelas catalanas, privadas o muy privadas) estaban aportando el cambio a la educación franquista, atrasada y ridícula. Todo el mundo estaba dispuesto a exclamar que en Cataluña la educación era mucho más moderna. Por aquéllos tiempos proliferaron los centros inspirados en Montessori, en Freinet y en modelos procedentes de la Escuela Moderna (el modelo republicano, recuperado 30 años después de la guerra). Hay que precisarlo: estos centros eran pequeñas escuelas privadas, generalmente situadas en bonitos chalés de Sarriá, aunque alguna hubo en barrios obreros. En aquéllos tiempos, las familias que se lo pudieron permitir llevaron a sus hijos e hijas a aquéllas escuelas avanzadas de los chalés bonitos. Allí estuvieron los hijos de Jordi Pujol, así como los de Joan Raventós. También est...
Este es el diario de un catalán no nacionalista, lo que podríamos llamar, siguiendo a Habermas, un patriota constitucional, partidario de la igualdad en la diferencia.