Ir al contenido principal

HISTORIA DEL NIÑO EN DIEZ PÁRRAFOS



Les voy a contar un relato breve sobre cosas que suceden en las aulas de primaria. Hoy, un niño de 12 años (¡12!) se presenta en el aula con su teléfono móvil colgando del cuello de un cordel azul, lo hace con ostentación, desafiando a las normas. Cuando el maestro le pide que le entregue el móvil, que será custodiado en el despacho de Dirección, tal como se especifica en la normativa, el niño (12 años) responde que ni hablar y aprovecha la situación para insultar al maestro y a la institución. El maestro le manda a discutir el asunto en el despacho de Dirección (hoy hay un examen muy importante y no se puede perder el tiempo), y al llegar allí el niño de 12 años insulta también al representante de la Dirección y a cuántos docentes se cruzan en su camino. Más tarde insulta de nuevo al maestro y le hace saber que desea su muerte (sic).

En algún momento se consigue que el niño de 12 años rellene una "hoja de reflexión" en donde debe escribir cuál ha sido su conducta equivocada y cuál debería la correcta. En la conducta correcta, escribe: "insultar un poquito menos a los maestros". Más tarde le comunica al maestro que organizará una votación en el aula y que el alumnado deberá escoger si quiere que el maestro "se vaya a tomar por el culo", y él mismo reflexiona: todos los niños votarán a favor y las niñas en contra.

El niño está severamente dolido con la vida y con el mundo, eso es evidente, es un niño herido y maltratado por las circunstancias y decide arremeter contra lo que tiene más cerca, contra quienes le cuidan y se preocupan por él e intentan llevarle al terreno de la reflexión y del acuerdo, lejos del mundo diabólico del conflicto en el que vive. Hay algo profundamente doloroso en el caso, algo decepcionante y que tiene un efecto desolador, entristecedor, deprimente. Algo que se contagia y que los docentes implicados se llevarán luego a sus casas, un sentimiento de impotencia, una desazón muy honda que nadie más conocerá. Y una sospecha devastadora: algo muy grave sucede.

Este niño (y los demás) crecerán y serán los ciudadanos del futuro, quienes ocuparán los trabajos y los cargos, quienes votarán, quienes serán los encargados de mantener esa entelequia que llamamos "pacto social", la sociedad. Si este niño de 12 años está severamente herido lo está el conjunto social, el mundo. El niño de 12 años puede ser una anécdota o puede ser un síntoma. La posibilidad de que sea un síntoma reside en una evidencia: sus compañeros y compañeras de aula han actuado como si nada sucediera, nadie le ha reprochado la disrupción ni los insultos, ni tan siquiera le han afeado que les haya perjudicado en el tiempo perdido para esa prueba final importante que debían realizar. Quizás sí están hartos de sus actitudes, pero todo el mundo se calla y lo tolera. El niño herido de 12 años nombra constantemente sus derechos, los reivindica, los exige. Derecho a la libertad, en resumen.

El niño herido está en guerra contra el mundo y prefiere que se rompa el mundo antes que renunciar a su libertad para comportarse como lo sienta, como perefiera. Quizás la educación emocional se nos fue de las manos, quizás se nos fueron de las manos muchas otras ideas o perdimos el sentido de la responsabilidad y quizás la educación renunció a algo y quizás es tarde para reconducirlo.
Como lo ven, solo tengo dudas y preguntas. Y ninguna solución.

*

Es por eso que me remito a la literatura, para buscar nuevas preguntas. Creo que fue J.J. Rousseau quien dijo (alrededor de 1762) que la infancia es una etapa de la vida con sus propias características (y así anticipó la psicología infantil), ya que hasta entonces el niño era contemplado como un adulto en pequeño: los niños participaban de la vida adulta con sus mismas condiciones, y a nadie se le ocurría protegerlos de ningún modo especial ni tratarlos de un modo diferente. La vida de los niños, hasta entonces, era una vida dura. A partir de Rousseau aparece una enorme lista de psicólogos, pedagogos, filósofos y pensadores en general que establecen la protección y las atenciones necesarias para el crecimiento sano. En 1959, la ONU aprobó la Declaración de los Derechos del Niño. El progreso no es fácil ni rápido.

Sin embargo, todo el mundo recuerda la disciplina de las escuelas inglesas, la explotación laboral infantil (y otras explotaciones peores): no siempre todo el mundo ha tenido claro que al niño se le deba tratar con un esmero especial. Es lógico, por lo tanto, que en los países democráticos y del bienestar se proteja a la infancia y se haya establecido un marco legal, administrativo y educativo que busca la salvaguarda del menor. 

Con el paso del tiempo, también hemos asistido a una sobreprotección que deriva en una tolerancia exagerada. En la Exposición Universal de Shangai (2010), Isabel Coixet exhibió a Miguelín, un bebé gigante de 6,5 metros. Coixet construyó una imagen ambigua que también puede representar la adoración del niño como un dios enorme y temible al que le debemos pleitesía. En nuestros tiempos, el uso de conceptos como la "educación emocional" y todo lo que gira alrededor de ello se fundamenta en el respeto al niño y sus derechos, pero es innegable que también ha construído a un niño consentido.

Recuerdo a la directora de una escuela de primaria que, ante las demandas de las maestras más jóvenes por tener una escuela más divertida y lúdica, respondió que "aprender es divertido". Esa respuesta es más profunda de lo que parece: aprender quizás no nos haga más felices, pero nos hace personas competentes y capaces de interpretar el mundo y sus códigos, capaces de desarrollarnos como personas completas, capaces de ejercer la ciudadanía de un modo responsable. La educación emocional y la escuela lúdica (a falta de estudios serios) no ha creado personas más empáticas ni más solidarias ni más responsables de sus actos. La caída de los resultados académicos, las aulas desbordadas por conductas inapropiadas y los docentes atónitos están en el día a día, y eso no tiene apariencia de menguar. En varios países europeos han puesto policías en la entrada de los institutos, y su principal misión no es impedir la entrada de terroristas si no evitar peleas ultraviolentas entre alumnos: alguien se está planteando restringir algunas libertades de la infancia. Por el mismo motivo, varios países del mundo occidental empiezan a legislar contar el acceso libre de los menores a internet: el resultado es desastroso en muchos sentidos.

Aunque sigo sin tener respuestas válidas, sí soy capaz de ver que el camino que transcurre desde el instante en que se decide proteger a la infancia y el momento actual ha ido demasiado lejos: ese niño protegido que está creciendo debe conocer los límites, esos límites que son la base de la sociedad, y que el conocimiento de los límites no se consigue mediante la educación emocional y la comprensión. Ojalá fuera así, pero no lo es. En una sociedad democrática e igualitaria, existen las leyes, las normas y el aparato sancionador. El mismísimo Buenaventura Durruti estableció normas de conducta más bien estrictas entre los brigadistas anarquistas. Me temo que pronto llegará un cambio en el mundo escolar, y debemos esperar que sea equilibrado y consensuado, y que no sea un argumento para el deterioro de los derechos civiles ni de la infancia ni de ningún otro orden social si no todo lo contrario. Creo que la sociedad en su conjunto (familias, docentes, autoridades educativas, académicos, psicólogos, etc) está obligada a repensar lo que está sucediendo en las aulas. ¿Se debe ser siempre comprensivo y tolerante? ¿Hasta dónde? Se percibe una sensación generalizada del deterioro y la sospecha, bien fundamentada, de estar avanzando hacia el colapso. Otro colapso en el horizonte.

Comentarios

  1. Se le rebotó el chico, al entrarle tan directo. No se puede, ni en los toros, hay que entrarle con el capote con suavidad, metiéndole en el engaño. Luego ya es más fácil la faena. Hasta mi bebé con dos años se rebela. Son muchos los que creen que la educación, se debe aprender en el cole. No durarían ni un día.
    Saludos

    ResponderEliminar
  2. Vendrán tiempos más duros, LLUIS. Mucho más duros. Esos tiempos vienen ya; el sistema no será tan benevolente, y volverá la mili, inclusiva, eso si, y las cosas no serán mandadas por los derechos humanos, y las pleitesías civiles, sino por cabos chusqueros...
    Volverán aquellos tiempos porque la misma Biblia así nos lo dice desde hace más de tres mil años...los años de vacas gordas y los siete de vacas flacas.
    Las gordas nos las hemos comido.
    Un abrazo

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

LA NOSTRA SÍLVIA, NA SÍLVIA ORRIOLS

Imagen generada por una IA Fa temps que segueixo les aventures i desventures de la senyora Orriols, Sívia Orriols. La batllessa de Ripoll malgrat tots els entrebancs. Cal admetre que és una figura única del panorama polític català, amb una imatge cuidada d' outsider i àdhuc de víctima del sistema, completament fora del relat oficial que comparteixen la majoria dels partits convencionals (excepte Vox). Cal aturar-se un instant en el seu verb: prosòdia exquisida, lèxic més aviat anacrònic, cert gust per la floritura poètica i per l'adjectiu inesperat. Parla amb un to seriós molt proper a la ira, com si en qualsevol moment anés a explotar. Llenguatge duríssim i immisericorde contra allò que combat: la mesquinesa dels partits i, especialment, el perill de la pèrdua d'identitat cultural catalana enfront de les onades immigrades. En aquest sentit, tan sols seria una versió patriòtica de Vox, amb qui diu compartir gran part del programa exceptuant la qüestió catalana. Orriols irr...

EL MAESTRO SE DISUELVE

Un maestro jubilado, que tendrá unos diez años más que yo, intenta contarme porqué los maestros cometen tantas faltas de ortografía. Esto sucede durante una charla de verano que pretendía ser consecuente con el verano y, por lo tanto, liviana. Antes -me cuenta- y antes significa en los años 60 y 70, quienes iban a estudiar Magisterio eran generalmente gente idealista, muy vocacional y a menudo muy ideológica Eran gente que creía firmemente en el ascensor social que proporciona la educación y tenían en una alta estima a la educación pública. Se podría decir que más allá de la vocación, había algo de militancia educativa. Yo estudié Magisterio en los 80 y creo recordar que todavía había algo de esta militancia entre mis compañeras (y escribo compañeras para destacar que, el alumnado de la Facultad de Ciencias de la Educación era muy mayoritariamente femenino). Una de ellas estudiaba Ciencias Exactas por la mañana y Magisterio por las tardes, era un cerebro prodigioso y, a la vez, una per...

LEER A ROUSSEAU EN CEUTA

Imagen de Jean Jacques Rousseau en la Playa del Tarajal de Ceuta generada por Chat GPT Se cuenta que el joven Jean Jacques Rousseau se tendió, una tarde, bajo la sombra de un árbol para pegarse una siesta. Como el sol brillaba demasiado, dispuso una hoja del periódico encima de su cabeza. Cuando despertó, leió el periódico que le había ayudado a la siesta. Allí encontró la convocatoria de un concurso literario convocado por la Academia de Dijon dedicado al ensayo, cuyo tema debía ser la respuesta a la pregunta: "¿Cuál es el origen de la desigualdad entre los hombres, y si es respaldada por la ley natural?". Jean Jacques escribió entonces el Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres , que le convirtió enseguida en una celebrity en toda Europa. Para Rousseau, la sociedad civil es una trampa perpetuada por los poderosos sobre los débiles, de modo que puedan conservar su poder y riqueza. Muchas veces creo que se debería releer a Rousseau, sobr...