Tardísimo y mal, ha empezado el juicio al clan de los Pujol. La justicia se ha quitado las pilas ante ese caso, del mismo modo que se las puso -aunque quizás algo torcidas- para procesar al fiscal que no les gusta. Entre las razones que explican la tardanza en el caso Pujol, está el larguísimo silencio de la prensa durante los muchos años de abusos, estafas, mordidas y degradación moral de la política catalana.
El silencio cómplice -o culpable- de la prensa permitió no solo la duración del delito sino también su profundidad. Los Pujol, como el Monasterio de Montserrat o la mismísima Moreneta, eran intocables y esa intocabilidad significaba no decir nada de ellos. Los pocos periodistas que lo intentaron -que se lo pregunten a los redactores de "El Triangle"- tuvieron que vérselas no solo con infinitas demandas de parte del clan si no con su invisibilización, desprecio y ninguneo por parte del resto de los agentes periodísticos. La conocida y siempre eficaz omertá.
Tras este largo excurso pujolesco, voy al asunto. Que no es otro que el Fútbol Club Barcelona.
Ahora podríamos empezar a hablar del estricto silencio que rodea al Fútbol Club Barcelona, que es, después del clan Pujol y la Moreneta, la tercera pata sobre la que descansa el nacionalismo identitario. Al Barça, ni tocarle. El Barça es Cataluña y si me tocan al Barça tocan a Cataluña entera. Eso debe explicar que uno deba buscar por los rincones oscuros, en los márgenes ensombrecidos y en los fondos de las páginas para descubrir que al FC Barcelona le han impuesto ya dos multas muy elevadas (1,8 y 1,1 millones de euros) por incumplir la legislación laboral.
La Inspección del Trabajo de la Generalitat ha pillado al FCB con fraudes repetidos en sus obras de remodelación del Camp Nou, eso que ahora se llamará Spotify Camp Nou. Fueron los inspectores de trabajo a visitar las obras y se encontraron a 79 trabajadores extracomunitarios sin papeles en las obras. 79 personas sin papeles, explotadas alegremente en una obra que está descaradamente publicitada, relatada, pormenorizada día sí y día también. Pero nadie veía nada, nada que decir. El relato del caso lo he encontrado, gracias a la participación de un amigo, en el fondo de un digital poco leído en Cataluña. Quizás por eso -de perdidos, al río- "El Español Digital" ha osado publicar algo que es un dato facilitado por un organismo público gubernamental: nada de opinión, nada de sesgo. Información objetiva y estricta. El Barça acumula 2,9 millones de euros en multas por estafa laboral.
De modo que ya lo saben los directivos de Spotify: están promocionando unas obras realizadas con 79 trabajadores sin papeles que deben cobrar una miseria y deben sufrir toda clase de abusos. Así pues, 4000 años más tarde de la construcción de las pirámides, un grupo de 79 esclavos construyen un campo de fútbol. Ya lo deben saber ustedes: en el Antiguo Egipto, los faraones contrataban a los trabajadores de forma legal. Dicho de otro modo: a estos 79 hombres les habría salido mejor de haber nacido bajo el reinado de Kéops que bajo la presidencia de un tal Jan Laporta, tipo desinhibido y amante del buen vivir, del champán y de las discotecas que cierran tarde.
Sin embargo, ningún noticiero de los principales canales de la TV han hablado del asunto. Ni me consta nada en La Vanguardia o en El Punt Avui ni en el curioso artefacto llamado Vilaweb a cargo del inenarrable Vicenç Partal, el hombrecito que se jacta de denunciar toda clase de irregularidades lingüísticas y tropelías catalanas. Nada en los youtubers de la cosa identitaria, nada en el canalillo de Jordi Graupera, nada de nada. Nada en Tv3, por supuesto.
Del mismo modo que sabemos cada detalle en la vida de un chaval llamado Yamal, de sus alegrías y tristezas, de sus penas y sinsabores, o del último balbuceo de un tal Messi que añora el Camp Nou, o de la última lesión por pubalgia de un tipo cuyo único oficio conocido es darle puntapiés a una pelota, no se cuenta nada de los delitos cometidos por el Barça contra la legislación laboral. Ahí incluso fallan los sindicatos y los políticos del ala izquierda, como Comisiones Obreras o Yolanda Díaz, o las amigas de la señora Colau o las siempre dispuestas políticas de la CUP.
Por lo que se ve, la Plataforma per la Llengua no ha visitado las obras del campo del Barça para verificar que se habla en catalán en los recesos para el desayuno, ni la señora Orriols ha propuesto la expulsión ipso facto de esos sin papeles, posiblemente islámicos y profundamenete anticatalanes que están edificando uno de los templos del catalanismo con sus manos y a precio de saldo. Sobre lo que ocurre dentro de los muros del Barça, ni media palabra. Silencio y nada. El nostre mal no vol soroll, reza un dicho catalán. Traducido al español: nuestra enfermedad exige silencio.

Però què t'has cregut? Per què goses parlar malament de la representació màxima de la identitat catalana a l'esport?
ResponderEliminarAhir vam fer 126 anys d'història.
¿Potser no recordes que quan el Barcelona atravesava una difícil situació econòmica fins que una requalificació autoritzada per Franco el 1965 el va salvar de la fallida. El govern presidit per Franco al Pazo de Meirás va aprovar el 13 d'agost de 1965, definitivament, l'ajuda que el Barcelona demanava acordant la requalificació del solar de les Corts, cosa que va ser publicada al Butlletí Oficial de l'Estat número 228, Decret 2735/1965, de 14 d'agost. del Pla Parcial d'Ordenació Urbana de la Zona Nord de l'avinguda del Generalíssim Franco, entre les places de Calvo Sotelo i del Papa Pius XII, de Barcelona». Al peu del mateix figuren les firmes de Martínez i Sánchez Arjona (ministre de l'Habitatge) i de Francisco Franco. Pel seu favor inestimable, Fernández Miranda va ser nomenat soci d'honor del club. Poc després Franco també va ser nomenat soci d'honor del Barça. El club va acabar per vendre les seves parcel·les per 228 milions de pessetes a la constructora Hàbitat i amb això va pagar el Camp Nou?..Ufff Fes memoria.
Tampoc no recordes que el 1971 el Consell Nacional d'Esports, presidit per Gich, va acordar concedir a fons perdut 43 milions de pessetes al club barceloní, una enormitat, perquè pogués construir el Palau Blaugrana i el Palau de Gel?????
Ayyy Senyor, és veritat...El nostre mal no vol soroll