En la alquimia, el Opus Nigrum es la primera fase de la Gran Obra , y simboliza la muerte espiritual, la descomposición y la purificación del alma. Esta etapa representa el momento en que la materia prima debe ser completamente destruida, disuelta y reducida a su estado más básico antes de poder ser transformada en algo superior.
Ya me disculparán por haber empezado este texto sobre la escuela catalana con una referencia oscura a la alquimia, pero la verdad es que me parece que estamos en un fase oscura. Oscura en muchos sentidos y ámbitos, no solo el escolar. Algo se está descomponiendo, aunque no sabemos si esa descomposición es el primer paso que nos llevará a la Piedra Filosofal, como era el propósito de los antiguos alquimistas. Eran gesnte optimista y nosotros lo somos menos.
El curso empezará con un día de huelga. La intención de los sindicatos es obtener un titular periodístico que, de alguna forma, sostenga su tesis: la educación catalana está en pie de guerra y la Consellera de Educación, Esther Niubo, lo tiene mal. Dudo que los sindicatos que convocan la huelga hayan pensado en algún momento en el bienestar del alumnado o en las familias que deberán prolongar un día más las largas vacaciones escolares. Tal vez los sindicatos convocantes son partidarios del "cuánto peor, mejor". Lo iremos viendo.
En el curso anterior quedé convencido de que el mundo educativo catalán era el último reducto de las reivindicaciones del "procés", el espacio de las nostalgia independentista en el que perviven algunas manías y tendencias propias de aquélla etapa nefasta. Las camiseta amarillas, los eslóganes maximalistas. Lo vimos durante las manifestaciones y en el tono de las reivindicaciones, y en el hecho obvio de que, si el gobierno autonómico no estuviera en manos del partido socialista, las cosas habrían ido de otro modo. El sindicato mayoritario (USTEC) es un sindicato afín a Esquerra Republicana que, durante los gobiernos en los que este partido ostentada la Consejería de Educación no tuvieron nada que decir. Durante aquéllos años convocaron un par de huelgas al año, más que nada para justificar su triste existencia. Una de aquéllas huelgas la convocaron para defender a la lengua catalana en la escuela, que es la única lengua blindada, protegida y promovida. Es algo así como convocar una huelga para exigir que el sol salga por el Este.
Sin embargo, cuando el PSC ganó las elecciones catalanas, el sindicato mayoritario empezó su cruzada contra Esther Niubó con un estilo combativo nunca visto. Y con un estilo muchas veces pueril y sorprendente, como cuando firmó un acuerdo con ella para romperlo al día siguiente, mediante la presentación de un "referéndum" en el que se alentó al profesorado a votar en contra del acuerdo.
Veremos cuál es el seguimiento de la docencia catalana en la huelga del día 8, pero se intuye que será bajo. Aún así, los el sindicato habrá logrado su titular. Esa huelga del día 8 tendrá una aceptación social lamentable, aunque eso quizás no les inquieta a los estrategas de la USTEC. Yo diría que las familias de los escolares leerán esta huelga como poco más que el intento de una gente que se pega dos meses de vacaciones por prolongar un día más su descanso: un martes, el primer día de clase. Un bonito puente de 4 días. Una huelga sin aceptación social es una batalla perdida. Una más, en el caso de la escuela catalana.
En el caso de las huelgas de docentes, es sintomático el silencio de las Asociaciones de Familiares, aunque puede que este silencio se rompa algún día, o que surjan conflictos aislados en los centros. Unos conflictos no llegarán a la prensa y que pasarán desapercibidos.
La verdad es que las reivindicaciones actuales del sindicato convocante ya nadie las puede nombrar, nadie sabe qué piden. Pregunten ustedes por la calle y les dirán que nadie lo sabe. ¿Piden más dinero en su sueldo? ¿Acaso no les aumentaron el salario en 400 euros? ¿Qué piden ahora? ¿A cambio de qué? Es cierto que los gobiernos catalanes llevan 20 años sin revisar su aportación al salario de los docentes ni la aportación a la educación, pero el sentido común nos dice que es imposible reclamar la actualización en un solo año, como también nos dice que resulta sospechoso reclamar cuando llega un gobierno socialista (entiéndase: no independentista) y haberse callado durante los gobiernos nacionalistas.
La educación pública catalana lleva muchos años deslizándose por la pendiente: resultados académicos muy tristes, incapacidad por revertir el abandono, pérdida de la democracia en la gestión de los centros. Contra nada de esto se convoca la huelga del día 8. A mi me preocupan más estos asuntos. El auge de los programas de educación emocional han demostrado ser un fracaso: no se observa ninguna mejora en la convivencia y, a cambio, se pierden horas de formación en los aprendizajes que harán, de nuestro alumnado, personas con verdaderas oportunidades en el futuro.
A la vez, cuando uno lleva unos cuántos años en la educación, puede testitifcar la degradación de la democracia en los centros. Las reuniones del Claustro (lo que sería una asamblea de trabajadores) se han convertido en un lugar en donde las direcciones transmiten instrucciones de forma vertical y sin debate alguno. Las estrategias para eliminar el debate llegan a ser de lo más creativas y pueriles a la vez. El profesorado, que progresivamente es menos vocacional, suele acatar para evitar los líos y las represalias. Nadie se atreve a liquidar el Decreto que da a las direcciones la potestad para escoger a los docentes más dóciles y evitar a los críticos, un decreto vergonzoso que sesgó la democracia en los centros educativos y que fue promovido por un consejero de educación de Esquerra Republicana.
El recuerdo de aquéllas reuniones de Claustro en las que se discutía y se confrontaba a la dirección pasaron a la historia, es un recuerdo antiguo y paleontológico. A día de hoy, la democracia ha mermado y con ella se desvanece la posibilidad de discutir sobre la función social de la educación. En este curso, por ejemplo, la dirección de mi centro me someterá a una formación obligatoria sobre "psicología sistémica" (una disciplina en el límite de la pseudociendia) sobre la que no he podido opinar si se nos ha consultado sobre nuestras necesidades formativas. En este caso, ni tan solo se pidió la consabida votación para aceptarlo, que suele ser la táctica para seguir defendiendo que sí hay democracia en los centros.
Lo que se verá este curso es la lucha de un sindicato contra una consejera que, por primera vez en muchos años, ha estado abierta al diálogo con los sindicatos, ha negociado y ha concedido cambios y mejoras a costa del preupuesto. Tras casi 20 años de silencio y de desprecio de gobiernos que, con el argumento de la independencia, soslayaron cualquier mejora educativa y promovieron una escuela autoritaria pero, eso sí, muy catalana.
La huelga del día 8 es muy posible que ahonde en el descrédito de la escuela pública catana. Y les daré un adto sobre el sunto sindical: el sindicato USTEC es el sindicato mayoritario en la escuela pública, pero es irrelevante en la escuela privada, en donde el sindicato mayoritario el CC.OO. Y la escuela privada (o privada concertada) no hará huelga el día 8. Quizás sea innecesario comentar que Cataluña ya tiene más alumnado en la escuela privada que en la pública. ¿A qué juega el sindicato de Esquerra Republicana? ¿A qué régimen de escuelas llevan sus hijos los políticos de ERC? Les pondré un ejemplo que quizás solo sea una anécdota. En el centro en donde trabajo, una maestra muy partidaria del sindicato USTEC lleva a sus hijos a una escuela privada. Y es muy independentista y, por consiguiente, muy nacionalista.

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