Ir al contenido principal

PARA LEYES, LAS DE LA SELVA, Y PARA VIVIENDAS, LAS CUEVAS

Familia de clase trabajadora en España, 2025


Dicen que España necesita del ladrillo y del turista para vivir. Y a alguien, en alguna parte, más listo que el hambre, se le ha ocurrido juntar los dos asuntos. Así nace la ocurrencia del piso turístico que está asolando el país. Porque no se trata ya de los centros de las grandes ciudades: hay pueblos de montaña que se empiezan a llenar de apartamentos para turistas al tiempo que echan a los vecinos. Las leyes del mercado, dicen.

En España no ganamos para sustos ni para disgustos: tras la alegría inicial del turismo low cost y Airbnb, que teóricamente ayudaba a las buenas gentes a ingresar un poquito más, vino la peste, en forma de grandes inversores dispuestos a sacar tajada, pero a lo grande. Los listos suelen olerse los espacios desregulados, adonde acuden dando grandes dentelladas. Tonto el último: cuando el vecino pone un piso turístico, el otro vecino hace lo mismo. En España es fácil hacerse rico: lo dijo Alfonso Guerra. Lo que no dijo Alfonso es que también es muy fácil hacerse pobre.

Las leyes del mercado, la oferta y la demanda: imagínese usted que se aplica la ley del mercado al precio del pan. Lo vería como una salvada, ¿no es cierto? Sin embargo, la ley de la selva sí vale para la vivienda y ahora, justo ahora, empezamos a darnos cuenta del desaguisado descomunal. Si nadie se horrorizó cuando se reguló el precio del pan y nadie tildó de loco comunista al gobierno que lo reguló ¿porqué deberíamos horrorizarnos cuando se pretende regular el precio de la vivienda?

Quienes defienden el mercado libre suelen poner como ejemplo a la pareja de pensionistas que, tras muchos esfuerzos se han comprado un pisito y lo ponen en alquiler para redondear la pensión. Lo cual ya huele a tercermundista, qué quieren que les diga. Pero ese ejemplo es tramposo y torticero: los precios no están por las nubes gracias a esos adorables ancianos y eso lo sabe todo el mundo. No hace falta ser muy inteligente (ni muy comunista) para darse cuenta de que la vivienda debe ser regulada con mano firme. Y el señor Feijóo, que se ha cambiado las gafas por una lentillas y va modificando el color de su pelo no parece verlo nada claro: a él se le ocurre liberalizar la cosa, tal como lo hizo su añorado Aznar con el resultado que todos sabemos.

Eso es un drama. O una tragedia, lo sabe todo el mundo. Y es de muy mala persona hablar del problema de la ocupación (o de la okupación -con K suena más espeluznante) como argumento para defender la libertad del poderoso, aunque el poderoso sea un adorable anciano que alquila su pisito comprado con esfuerzo. Ese terremoto nos alcanzará a todos más pronto que tarde. Han aparecido los campamentos de autocaravanas, los pisos compartidos por varias familias, ha vuelto el chabolismo (¿cuánta gente está viviendo en las barracas de los huertos en las periferias urbanas?), vuelve el hacinamiento y la convivencia forzosa. Luego vendrán las cuevas en el monte, hasta que los ejecutivos de Airbnb empiecen a alquilar cuevas para turistas alternativos y ecológicos. Y todo eso en el país de la las libertades y los derechos y todas las monsergas neoliberales con las que la izquierda hace la vista gorda sin darse cuenta de que todo eso la pasará una factura grave: ¿cómo se explican, si no, el auge del voto de la clase trabajadora empobrecida a la extrema derecha antisistema en todo el mundo?

Ahí está el asunto: la derecha hace de derecha y aboga por la libertad del lobo, pero la izquierda mira hacia otra parte y sigue empeñada en los derechos de los infinitos colectivos minoritarios como si no importase nada más. Quizás los arrendatarios tenemos que configurarnos como colectivo minoritario y maltratado para que nos escuchen.

Comentarios

  1. No hay que confundir piso turístico, el propietario alquila esporádica mente su piso, no pierde el control y recibe un dinerito, después de gastos, que no va mal. Lo otro es el apartamento turístico, con legislación diferente, es lo más parecido a un hotel, pero con menos exigencias. Hay una corriente comercial, por convertir edificios en este tipo de negocio, es lícito, pero en algunos casos por tener inquilinos no es tan fácil
    Saludos

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

EL PERIODISMO EN TIEMPOS PEREZOSOS

Leo en los periódicos: el "régimen de los Ayatolás" para referirse a Irán. Y no me detengo en fijarme en qué medios lo escriben así o asá, porqué la verdad es que son mayoría. Es un término audaz. Sin embargo, ningún adjetivo acompaña al régimen de Omán, de Arabia Saudita, de Qatar. Cuando se habla de Arabia, podrían escribir "el régimen de los jeques absolutistas", por ejemplo. ¿Cómo podríamos calificar a los Emiratos Árabes Unidos, en donde reside el emérito y en donde parece que el reyezuelo defraudador vive muy bien? ¿El régimen de los reyes defraudadores huidos para escamotear a la justicia? Hasta hace bien poco, Venezuela era un "narcoestado", y a esta denominación se sumaron -incluso- muchos tertulianos de la tertulia de Silvia Intxaurrondo. Ella no les recriminó el adjetivo, a pesar de que parece una periodista escrupulosa y seria. Ahora mismo, nadie habla de Venezuela como de un "narcoestado", como si se hubiera obrado algún milagro. Del...

LA SEÑORA PILAR EN PRIMAVERA

Ha cumplido los 91 y vive sola en una casita que parece un museo, en donde está todo lo que adora, más que un museo es un templo abigarrado, apenas queda un palmo de pared libre en donde añadir alguna nueva foto, apenas unos centímetros encima de los anaqueles para añadirle otro recuerdo. Aunque a estas edades ya se crean pocos recuerdos nuevos, pasan pocas cosas y las que pasan, la verdad sea dicha, parecen livianas y sutiles, y se desvanecen como los sueños de la siesta, sin dejar rastro. El pequeño templo al dios del hogar, eso ya lo hacían los antiguos romanos. Y aunque hay vírgenes y jesucristos, el templo está dedicado a la memoria familiar, al paso por la vida y a los que la han acompañado. Ahí está el hijo único, del que se puede seguir su vida desde el niño en blanco y negro al joven graduado, al adulto serio con traje y corbata, al hombre ya mayor que sonríe con esfuerzo desde la lejana Inglaterra a donde se fue a trabajar para no volver, quizás unos días en verano y a veces ...

SALVADOR ILLA CONTRA EL RESENTIMIENTO

Voté al Psoe en las elecciones. Sabiendo que iba a pactar con Sumar, del mismo modo que el votante del Pp sabía que pactarían con Vox. Esos pactos estaban más o menos explícitos y uno solo debía pensar si los aceptaba. Dicho de otro modo: a un votante del Psoe no le molesta que se pacte con una formación de izquierda, y a uno del Pp no le molesta que se pacte con la ultraderecha. Lo que resulta difícil de aceptar es que el Psoe pacte con un partido de la derecha ultraliberal, identitarista y segregador. Pero ahora Salvador Illa nos ha pedido a los catalanes que aceptemos el pacto con Junts y con Erc, y que abandonemos el resentimiento. ¡El resentimiento! En la era de la educación emocional, un político apela a nuestras emociones, a las malas emociones en concreto. Y nos pide que las abandonemos en nombre de un bien superior. El problema es que, más allá de las emociones, hay otros elementos en juego, que son más graves. Salvador ha caído en la trampa emocional y pretende arrastrarnos a...