Hace poco, un medio de izquierdas divulgó una recomendación para la clase trabajadora: intente usted por todos los medios posibles comprarse una vivienda, esa será su garantía de supervivencia en un mundo cada vez más salvaje. Entiendo la sugerencia, aunque también me produce cierto asombro. Si estamos hablando de comprarse una vivienda en un municipio sin "tensión" demográfica y con poca demanda, debe reconocerse que España está llena de viviendas asequibles. Hay viviendas por 50.000 euros en muchísimos pueblos de la España rural, o de las pequeñas ciudades de provincias. Pero si no es posible comprarse una casita en un pueblo sin tensión, ¿cómo lo hacemos? Ayer me contaban: un piso de 50 años sin reformar, en un edificio sin ascensor, 60 metros cuadrados, sin calefacción. En Cerdanyola del Vallès, a 17 quilómetros de Barcelona se vende por 240.000 euros. Y hay cola de compradores.
Estos compradores irán al banco y pedirán una hipoteca, prometerán bajo estricto juramento portarse bien durante muchísimos años, endeudarse hasta el fin del mundo sin rechistar. El que lo consiga rezará para poder pagarle a la banca, esa banca que, como la del Monopoly, siempre gana y no se anda con tonterías y para eso dispone de un ejército de abogados: sabe como las gastan los jueces cuando uno entra en un bache y tiene problemas para pagar la hipoteca.
También he sabido que la inventora del juego del Monopoly (sí, una mujer: Elizabeth J. Magie Phillips) se inventó el jueguecito con intención didáctica sobre la lucha de clases, para que los jugadores descubrieran que, quién sale con pocas oportunidades, lo va a perder todo mientras que la banca y los poderosos siempre van a ganar. Y la verdad es que, si usted ha jugado alguna vez al jueguecito, habrá comprobado que es así. La inventora del Monopoly quizás era una señora de izquierdas que, en vez de escribir libros o escribir panfletos, optó por la pedagogía a través del asunto lúdico, que es algo muy actual en las metodologías educativas. Puede ser que el público haya sacado conclusiones erróneas del juego del Monopoly, y que su aprendizaje haya sido: si soy muy listo (y por supuesto que lo soy) me puedo hacer millonario por el procedimiento de empobrecer a los demás y llevarles a la ruina. A mi no me extrañaría nada que entre quienes han sacado esta conclusión se encuentren personas muy devotas de cualquiera de las religiones que apostan por la empatía, el amor al prójimo y demás. Pero este sería otro asunto en el que no me voy a meter.
Me parece muy difícil aceptar que la cosa de la vivienda se rija por la cosa del mercado y de los juegos especulativos. No solo me parece muy difícil: me parece muy peligroso. Y no es peligroso tan solo porqué se pueden quedar centenares de miles de personas endeudadas hasta las cejas o a merced de unos alquileres impresentables y de pura codicia. También es peligroso porqué augura un descalabro futuro de las finanzas privadas que será compensado por fondos públicos, como ya nos sucedió en 2008 y todavía lo estamos sufriendo. Si usted no anda corto de memoria, recordará que los recortes en servicios públicos empezaron entonces.
Pero creo que la memoria no es el punto más fuerte de la ciudadanía española. Y la vivienda, los créditos y la deuda no son el único ejemplo de la desmemoria. Anda por ahí mucha gente que se cree que con Franco vivíamos mejor, y van y te lo sueltan: "Pues mis padres se compraron el pisito en Barcelona y luego un apartamentito en la playa, y además un Seat 850". Eso lo he oído yo con mis propias orejas, no es un ejemplo hipotético que me haya sacado de la chistera. Decir que con Franco se vivía mejor es algo casi tan estúpido como decir que con Felipe V se vivía mejor porqué el turismo no nos molestaba con sus cruceros en el puerto ni su IBI ni su IVA.
Haré la huelga general del día 11 de noviembre. Haré la huelga y que me quiten la parte del sueldo que me corresponda, por supuesto. Y si de paso quieren subirme los impuestos les pido por favor que me los suban. Claro que deberíamos pagar más impuestos. Y recibir a cambio más derechos y más protección estatal. Si conseguir el objetivo de un 6% del PIB para la educación pública pasa por pagar más impuestos, paguemos más impuestos. Y hablando de la educación: ¿para cuando la nacionalización de las escuelas concertadas? ¿para cuándo su paso a la red pública de una vez?
He escuchado por ahí que esa huelga del día 11 es una huelga muy rara porqué es una huelga contra la oposición por si acaso la oposición de derechas gana las elecciones de noviembre. Y es cierto: esa huelga podría parecer un poco anómala pero solo parece anómala si a uno le da pereza pararse a pensar un par de minutos. Esta huelga es un aviso para navegantes con intención de gobernar, sean del signo que sean. Deben ustedes empezar a tratar el asunto de la vivienda como un derecho y no como un negocio sin regulación. El precio del pan está regulado. El de la gasolina también. ¿Por qué motivo no debería estar regulado el precio de algo tan básico como el pan y la gasolina?

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