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AVENTURAS DE LA NIÑA ISABEL EN MÉXICO


Isabel se aventura con todo. Por lo poco que de ella sé, nació en una familia más bien humilde y decidió dejar de serlo, para lo cual no reparó en esfuerzos y descubrió que las cosas como la ética y la moral pueden ser más bien obstáculos, leves molestias, cuando uno pretende ascender en la escalera social a todo tren. Que se lo pregunten a Julien Sorel. O a Onofre Bouvila. Descubrió que la política, cuando uno tiene ganas, pocas manías y un solo principio, es un buen lugar para la prosperidad. Y, aunque en la política se cobra del erario público, ella nunca abandonó la fascinación por el oro de los ricos. El ambicioso suele ser de derechas y el codicioso lo es por fuerza, piense lo que piense.

Las oportunidades pasan y hay que estar atento. Eso les sucedió al porquerizo Francisco de Pizarro o al bastardo abandonado Diego de Almagro: vieron que zarpaba un barco rumbo a la aventura y se montaron en él. Como cualquier miserable del mundo dispuesto a jugarse la vida en alta mar, Francisco y Diego cruzaron un océano de penurias y olas y tiburones y calamidades. Muchos años más tarde, La Niña Isabel cruzó el mismo mar, pero ella lo hizo ya con cierto lujo y con el empaque de una líder política bien asentada, con billete de vuelta en primera clase.

Una vez con los pies en el nuevo continente, todos se dispusieron a triunfar. Francisco y Diego a sablazos y a conspiraciones y a refriegas, con la armadura rellena de chinches y de piojos (Diego perdió un ojo por el flechazo de un indio). La Niña Isabel, con unos discursos quizás preparados pero con trazas de improvisación y mala fe, para cosechar titulares allí donde los otros, antaño, cosecharon muerte, enfermedades, pulgas, sangre, machetazos, aldeas en llamas. El nuevo mundo es el lugar de la aventura, y la aventura no es lugar para pusilánimes. La Niña Isabel improvisa y a menudo mete la pata con ese gracejo castizo, con esa mirada algo errática que suele girar sobre sí misma, como si quisiera verse por dentro para felicitarse a sí misma, y esa sonrisa que se tuerce y que remite a un payaso siniestro, como si de repente fuese a mostrar una hilera de colmillos puntiagudos y entonces los niños pequeños chillarán de pavor.

Diego y Francisco arruinaron pueblos e imperios y al final, el uno le cortó la cabeza al otro. La cabeza de Diego de Almagro estuvo expuesta al público en la plaza de Cuzco y Francisco de Pizarro la exhibió, orgulloso. A día de hoy, la derecha mexicana empieza a creer que la Niña Isabel ha metido demasiado la pata y que han cometido un error grave al invitarla. Han decidido deshacerse de ella, aunque ella culpe a las izquierdas. Piensa la derecha mexicana que quizás deberían haberle solicitado un resumen de sus discursos previamente, pero todo el mundo sabe que la Niña Isabel se habría negado a la supervisión -en nombre de la libertad.

Dicen por ahí que la Niña se fue a México con su amigo Nacho, el de Mecano ahora autor del musical "La Malinche", aunque nadie le contó qué es una "malinche" a día de hoy en aquél país. La Niña volverá antes de tiempo a su país natal, a la tierra que le vio nacer en una casa más bien humilde, y largará de lo lindo contra todos y contra todo y buscará nuevos titulares con frases ocurrentes y chisposas en las que mezclará a Hernán Cortés consigo misma, a Pedro Sánchez con Moctezuma, y se acordará de que una hija de Moctezuma (¡de nombre Isabel!) se casó con el españolito Juan Cano, como Nacho, y que terminó siendo la mujer más rica y poderosa de Nueva España. Por no hablar de la princesa Xipahuatzin Moctezuma, que se casó con el noble catalán Juan de Grau, barón de Toloriu, muy catalán, y muy amiguete de Cortés, cuyos descendientes reclaman a día hoy, todavía, el trono de México. Si ustedes se leen "Ese príncipe que fui", relato del último descendiente de Juan de Grau y la princesa Xipahuatzin, descubrirán que malvive en una chabola americana -pero con la dignidad de un príncipe verdadero- mientras reivindica su título de rey de los mexicanos.

La Niña Isabel se marchó a México a triunfar, como Diego y como Francisco. Se olvidó de que Diego terminó con la cabeza rodando por las calles de Cuzco. Por fortuna ya no estamos en aquéllos tiempos tan bestias y aquí no se cercenan cabezas, pero sí es cierto que la curva de la popularidad asciende y periclita y, a fuerza de soltar sandeces y barbaridades y titulares facilones uno termina por tomar el descenso de la curva de Gauss. Eso sí, siempre podrá salir a tomarse una cervecitas por Madrid con total libertad.

Comentarios

  1. Todos los que marcharon a la conquista de América no tenían nada que perder. Pizarro no había visto nunca el mar. Cortés no tenía nada que le acercara a su apellido. Los navíos estaban tripulados por reos convictos, salvo el timonel y algún contramaestre ávido de ganancias fáciles pero inciertas.

    Esta señora es un verso libre, una persona que va a armar un conflicto en casa ajena y que se pasa por el forro incluso las disculpas del rey de su pais, que las tuvo que dar y fueron aceptadas para que las relaciones entre México y España fueran otra vez cordiales.
    Creo que se la come el ego.

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  2. No sé por qué ha ido,pero como se siente muy española,lo mismo lo ha hecho por salvar el honor español.Lo digo por la manía de la señora presidenta de Mejico de meterse contra todo el pasado español.
    Saludos

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    Respuestas
    1. Es que creo, Car Res, que ha dejado en mal lugar a Felipe, que ya se tuvo (por aquello del premio Cervantes y por no perder las formas) que disculpar.
      Ahora vas y la lías parda, y dejas otra vez mal al que fue a disculparse. En fin, creo que no hacía falta tantas alforjas para empeorar la situación.

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    2. Es posible,pero la señora presidenta de Mejico, desde que entró y antes su antecesor,no han parado de despotricar de España y de los españoles,en su actuación en América, con la única intención política de desviar los problemas reales de su país. Por lo que se ve sigue con el tema,cuando le conviene.Recuerdo en el franquismo,sin relaciones oficiales entre Mejico y España,había más respeto y cariño.Ahora se ha invertido todo,por interés político casero.No está mal que alguien les cantara las cuarenta y para eso la mejor la Ayuso,es así, que le vamos hacer. Siempre hay una horma para un zapato,dicen en Córdoba. A mi ni me importa,pero trato de verlo desde mi punto de vista.
      Saludos Miquel

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    3. Si no lo entiendo mal, querido Car Res, te parece mejor la actuación del franquismo. Y te gusta la actitud de la señora Ayuso. Creo que miras demasiadas fuentes ultraderechistas, ya que usas su argumentario. Un argumentario primitivo y más bien imbécil.

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