Los sociólogos y los psicólogos hablan de la importancia de los vínculos débiles: aquéllas personas con quienes tenemos una relación que no es de una gran amistad ni de amor ni de parentesco. Conocidos, vecinos, compañeros de trabajo. Estas relaciones, a pesar de su debilidad, nos permiten funcionar en el día a día, resolver pequeños asuntos y llevar una buena vida. A veces me pregunto si mis alumnos y alumnas forman parte de estas relaciones débiles y tiendo a creer que así es: afectan a mi vida cotidiana durante varias horas al día, hay multitud de interacciones más o menos funcionales por ambas partes y, sin embargo, el vínculo es débil en el sentido de que, en cuánto yo deje de ser su profesor, a final de curso, el vínculo se desvanecerá.
Lo opuesto a los vínculos débiles son los poderosos, los familiares, de los que no podemos desprendernos si no es mediante un acto abrupto y más o menos violento pero que, aún así, siempre siguen ahí. Estoy pensando en el caso de Noelia Castillo, la mujer de 25 años que recibió la eutanasia este pasado mes de marzo. Su padre emprendió una batalla para frustrar la eutanasia de su hija a pesar de haberse desentendido de ella, y lo hizo basándose en el vínculo paterno. La historia de Noelia es una historia muy triste, en la que se encadenaron desgracias de todo tipo y ante la cual todo salió mal, todos los resortes fallaron. Noelia fue víctima de una violación y nadie fue capaz de ayudarla a superar la agresión. De tal modo que, un día, decidió saltar por la ventana y poner fin a su sufrimiento. Pero tras la caída no murió si no que quedó tetrapléjica. Fallaron quienes debían atender su dolor tras la violación, fallaron todos uno tras otro.
En una de las comunicaciones de Noelia tras solicitar la eutanasia, verbaliza que una de las cosas de las que se quiere librar mediante la muerte es de su familia. Quizás eso horroriza a más de uno, y quizás por eso la organización Abogados Cristianos escuchó al padre y se liaron a recursos para evitar la eutanasia de Noelia. No deja de ser curioso que esos Abogados Cristianos se preocupen tanto de la eutanasia y tan poco de quienes sufren, o que no digan ni pío de las personas que mueren bajo las bombas, de las mujeres asesinadas por sus parejas. No entiendo muy bien el significado del adjetivo "cristianos" de esa panda de abogados derechones, rancios y viejunos, que más bien deben odiar al Jesús que andaba descalzo al lado de los pobres y perdonaba los pecados.
Esos tiempos bestias y polarizados en los que vivimos tienden a soslayar (entre otras cosas) la fragilidad del mundo y de las personas, llevarnos hacia extremos radicales y muy simples, realzar la familia como algo sagrado -olvidándose que un hombre tan familiar como Sigmund Freud ya intuyó que la familia está en el origen de todos los problemas graves a los que nos enfrentamos- y, por fin, hacernos olvidar de que la sociedad se sostiene con la tolerancia, el acuerdo, la empatía y la comprensión. También el antiguo Platón sugirió que la educación de los hijos debería ponerse en manos de la comunidad y no de la familia y, de algún modo, el sistema de educación pública obedece a las ideas platónicas: la educación debe darse a través de vínculos débiles y no condicionados por la sangre y la afectividad obligatoria.
Donald Trump manda a su yerno a negociar (mal) la paz con Irán porque solo se fía de la familia, aunque todo el mundo sabe que la familia Trump solo se preocupará por el bien de la familia Trump y nada por el bienestar común. Y aunque Donald sea muy cristiano y se rodee de pastores y predicadores, no creo que Jesucristo le esté inspirando mucho. El Papa de Roma acaba de suspender su visita a los Estados Unidos.
Noelia pudo abandonar esa vida catastrófica que llevaba gracias a los vínculos débiles que la apoyaron, personas y organizaciones que pensaron en su bien por más trágico que pueda parecer, personas y organizaciones que no formaban parte de sus círculos familiares y sin embargo empatizaron con ella y la acompañaron en su decisión última, la más trascendente. No hace falta ser Schopenhauer para comprender que Noelia preferiría no haber nacido aunque eso no lo pudieron comprender los Abogados Cristianos ni Hazte Oír, las organizaciones que canalizan la batalla cultural contra los valores democráticos e ilustrados en su lucha por regresar a la oscuridad y el irracionalismo.
Quizás la sociedad sea algo que funciona gracias a los vínculos débiles y deberíamos protegerlos frente a los valores "tradicionales" y los vínculos que promueve, muy estrechos y muy fuertes, y muy coercitivos. Hay algo que ya imaginó Platón en su "Republica" (Platón siempre está más o menos cerca). Quizás sea esta una de las batallas que se está librando en estos tiempos reaccionarios y salvajes.

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