Ir al contenido principal

GONZÁLEZ PONS REDIME A CARLES PUIGDEMONT


Aunque sus discursos públicos insistan en ese camino pedregoso y arduo del independentismo irredento, de la testosterona patriótica y del empecinamiento, un deseo de volver al redil se agazapa entre los líderes de Junts y eso no se le ha escapado al popular González Pons. 

Cuando González Pons cuenta que Junts es un partido de tradición impecable y afín a los populares como argumento para contar que quieren entablar relaciones, les echa un cable que conduce a la redención. Hasta hace muy poco, el partido con sede en Waterloo era un partido de golpistas, de prófugos, de delincuentes. Hoy es un partido con una tradición admirable, en palabras del impecable líder popular González Pons. Añade, G.P., que en ese partido quizás haya uno o dos indeseables, pero eso no oscurece la tradición. Y recuerda que es un partido de centro derecha, como el suyo. 

La necesidad es ciega y cruel.

En esa España rencorosa y del odio instintivo, González Pons propone una tregua. Le propone un beso consentido a Puigdemont. Y el partido de Puigdemont consiente: al borde del colapso, Junts necesita lo que sea para sobrevivir. Y lo que necesita Junts es dinero, mucho más dinero que poder. Es dinero lo que se pone encima de la mesa. Mientras se invoca a la historia y a la tradición, se pone un maletín encima de la mesa. Como en los tiempos del viejo Jordi. No se olviden de que el señor Feijóo es un ultra autonomista, partidario de traspasar todas las competencias a las autonomías: si ustedes esperaban un giro centralizador, sepan que Feijóo les va a fastidiar el día.

¡La tradición! He ahí la palabra que encandila a esos señores y a esas señoras más señoritos y señoritas que señores y señoras. Gentes de larga tradición, de casita con porche y piano, de jardín con jardinero, eucaristía dominical y donativo a los pobres. Gentes con servidumbre y con la idea, a veces medio disimulada, que el país es su cortijo. Detrás de país pueden escribir España o Cataluña, como gusten.

A más de un votante del PP se le indigestó la siesta. Y a más de un independentista. Es como si tras unos años de pesadilla, se cerrasen las puertas del infierno y llamaran para adentro a los demonios: adentro hace calorcito, hay cargos y billetes a repartir y nos abrazaremos de nuevo, como hermanos, entre sollozos por el reencuentro.

 

Comentarios

  1. Decía Fraga que la política conlleva extraños compañeros de cama, pero los hay que encima de extraños son miserables. González Pons es una rata de la política.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Sería posible que González Pons haya dicho esto en clave interna, y para fastidiar a alguien de su propio partido?

      Eliminar
  2. Yo ya suco melindros...Voy a ponerme morao de tanta lectura subvencionada
    https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20230828/literatura-catalana-novedades-rentree-2023-91288051

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

EL PERIODISMO EN TIEMPOS PEREZOSOS

Leo en los periódicos: el "régimen de los Ayatolás" para referirse a Irán. Y no me detengo en fijarme en qué medios lo escriben así o asá, porqué la verdad es que son mayoría. Es un término audaz. Sin embargo, ningún adjetivo acompaña al régimen de Omán, de Arabia Saudita, de Qatar. Cuando se habla de Arabia, podrían escribir "el régimen de los jeques absolutistas", por ejemplo. ¿Cómo podríamos calificar a los Emiratos Árabes Unidos, en donde reside el emérito y en donde parece que el reyezuelo defraudador vive muy bien? ¿El régimen de los reyes defraudadores huidos para escamotear a la justicia? Hasta hace bien poco, Venezuela era un "narcoestado", y a esta denominación se sumaron -incluso- muchos tertulianos de la tertulia de Silvia Intxaurrondo. Ella no les recriminó el adjetivo, a pesar de que parece una periodista escrupulosa y seria. Ahora mismo, nadie habla de Venezuela como de un "narcoestado", como si se hubiera obrado algún milagro. Del...

LA SEÑORA PILAR EN PRIMAVERA

Ha cumplido los 91 y vive sola en una casita que parece un museo, en donde está todo lo que adora, más que un museo es un templo abigarrado, apenas queda un palmo de pared libre en donde añadir alguna nueva foto, apenas unos centímetros encima de los anaqueles para añadirle otro recuerdo. Aunque a estas edades ya se crean pocos recuerdos nuevos, pasan pocas cosas y las que pasan, la verdad sea dicha, parecen livianas y sutiles, y se desvanecen como los sueños de la siesta, sin dejar rastro. El pequeño templo al dios del hogar, eso ya lo hacían los antiguos romanos. Y aunque hay vírgenes y jesucristos, el templo está dedicado a la memoria familiar, al paso por la vida y a los que la han acompañado. Ahí está el hijo único, del que se puede seguir su vida desde el niño en blanco y negro al joven graduado, al adulto serio con traje y corbata, al hombre ya mayor que sonríe con esfuerzo desde la lejana Inglaterra a donde se fue a trabajar para no volver, quizás unos días en verano y a veces ...

SALVADOR ILLA CONTRA EL RESENTIMIENTO

Voté al Psoe en las elecciones. Sabiendo que iba a pactar con Sumar, del mismo modo que el votante del Pp sabía que pactarían con Vox. Esos pactos estaban más o menos explícitos y uno solo debía pensar si los aceptaba. Dicho de otro modo: a un votante del Psoe no le molesta que se pacte con una formación de izquierda, y a uno del Pp no le molesta que se pacte con la ultraderecha. Lo que resulta difícil de aceptar es que el Psoe pacte con un partido de la derecha ultraliberal, identitarista y segregador. Pero ahora Salvador Illa nos ha pedido a los catalanes que aceptemos el pacto con Junts y con Erc, y que abandonemos el resentimiento. ¡El resentimiento! En la era de la educación emocional, un político apela a nuestras emociones, a las malas emociones en concreto. Y nos pide que las abandonemos en nombre de un bien superior. El problema es que, más allá de las emociones, hay otros elementos en juego, que son más graves. Salvador ha caído en la trampa emocional y pretende arrastrarnos a...